Desplazaron al liquidador de IOSFA mientras el organismo arrastra un pasivo de casi $214.000 millones

El coronel mayor retirado Ariel Guzmán dejó la administración de IOSFA después de reunirse con el ministro de Defensa. El antiguo sistema de cobertura de las Fuerzas Armadas y de Seguridad atraviesa su proceso de cierre con un pasivo de $213.902 millones y dificultades para sostener prestaciones mientras avanza la transición hacia las nuevas obras sociales.

IOSFA

El ministro de Defensa, Carlos Presti, le pidió la renuncia al coronel mayor retirado Ariel Guzmán, quien estaba a cargo de administrar y liquidar el ex Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA). La salida se produjo después de una reunión entre ambos y en medio de las dificultades para completar el cierre de un organismo que acumula una deuda cercana a los $214.000 millones.

El estado de situación correspondiente a julio ubicó el pasivo consolidado en $213.902 millones. De ese monto, $139.057 millones corresponden a obligaciones relacionadas con Gendarmería y Prefectura, alrededor del 65% del total. Entre los acreedores aparecen laboratorios, droguerías, prestadores médicos y proveedores de medicamentos.

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La salida de Guzmán suma una nueva dificultad a la transición entre IOSFA y las estructuras creadas para reemplazarlo. Una comisión interministerial todavía debe resolver, entre otros puntos, quién asumirá determinadas obligaciones originadas por las prestaciones correspondientes a las fuerzas de seguridad.

Una liquidación que continúa generando deuda

Guzmán había asumido en febrero para conducir el proceso de transición y liquidación de IOSFA. Antes de dejar el cargo, advirtió sobre el descalce financiero del organismo, la acumulación de nuevas obligaciones y las dificultades para cumplir con el cronograma previsto.

Uno de los principales problemas apareció con la continuidad de las prestaciones. El esquema inicial contemplaba mantenerlas hasta el 30 de septiembre y posteriormente concentrar los recursos en las tareas administrativas y financieras necesarias para cerrar definitivamente IOSFA el 5 de febrero de 2027.

Sin embargo, la nueva Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) solicitó que el organismo en liquidación continuara brindando atención a través de su red de prestadores. Esa extensión obliga a IOSFA a seguir recibiendo, auditando y registrando facturas. Por lo tanto, se continúan generando nuevas obligaciones mientras intenta determinar el balance definitivo.

El problema se profundiza porque el antiguo instituto perdió buena parte del flujo de recursos que financiaba su funcionamiento habitual, pero mantiene gastos operativos y obligaciones vinculadas con prestaciones médicas. A eso se suman restricciones de crédito de proveedores, interrupciones de servicios y dificultades para conseguir medicamentos e insumos.

Una deuda que superó los $213.000 millones

La crisis financiera comenzó antes de la administración de Guzmán. A finales de 2024, el pasivo alcanzaba los $122.554 millones, después de un período de fuertes aumentos en medicamentos, insumos y prestaciones médicas. Durante el posterior proceso de reorganización y liquidación, la deuda continuó creciendo hasta alcanzar los actuales $213.902 millones.

Ahora el Ministerio de Defensa enfrenta el desafío de ordenar ese pasivo mientras completa la transición hacia la nueva estructura sanitaria. La problemática central que se presenta será la de conseguir recursos y establecer mecanismos de negociación con laboratorios, droguerías y prestadores. De no lograrse, las prestaciones continuarían creciendo mientras IOSFA permanece formalmente en liquidación.

La crisis también tiene consecuencias sobre las prestaciones y los trabajadores. Este jueves ATE ocupó la sede del organismo y denunció que alrededor de 600 puestos laborales se encuentran en riesgo. Además, la entidad gremial reclamó por interrupciones en la cobertura médica.

Con la salida de Guzmán, Defensa deberá definir quién continuará al frente de la liquidación. La deuda todavía crece, mientras el antiguo organismo mantiene parte de sus prestaciones. La nueva OSFA, en tanto, deberá avanzar con la cobertura de los afiliados sin incorporar el pasivo acumulado por su antecesora.

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