Shoji Morimoto perdió su trabajo en Japón en 2018 después de recibir cuestionamientos por su falta de iniciativa. A partir de aquella experiencia comenzó a ofrecerse como acompañante para personas que solamente necesitan tener a alguien a su lado y convirtió la propuesta en su principal fuente de ingresos.

Shoji Morimoto encontró una particular manera de ganarse la vida después de quedarse sin trabajo en 2018: comenzó a “alquilarse” para acompañar a desconocidos sin realizar prácticamente ninguna tarea. Ocho años después, el japonés de 41 años genera ingresos cercanos a los US$90.000 anuales con una actividad que nació, precisamente, de las críticas que recibía por “no hacer nada”.
Antes de iniciar su actual trabajo, Morimoto había estudiado Física y realizado un posgrado relacionado con terremotos. Más tarde pasó por diferentes empleos y trabajó en una editorial dedicada a materiales educativos, pero allí recibió cuestionamientos porque sus superiores consideraban que aportaba poco y que su presencia no generaba una diferencia.
En lugar de buscar otra ocupación convencional, decidió transformar esa característica en un servicio. El 3 de junio de 2018 publicó en la actual red social X que estaba disponible para ser contratado como una persona que “no hace nada”: podía acompañar a alguien, estar presente durante determinada situación y responder de manera sencilla cuando fuera necesario.
¿En qué consiste su trabajo?
Los pedidos que recibe son variados. Puede acompañar a una persona a comer, caminar junto a ella, esperar durante determinada actividad o asistir a un evento sin necesidad de mantener una conversación permanente ni asumir una tarea específica.
Entre las experiencias que acumuló aparecen clientes que lo contrataron para tener compañía al realizar trámites, personas que le pidieron que los esperara al finalizar una carrera y otras que simplemente querían compartir un momento con alguien sin establecer un vínculo personal más profundo. Uno de sus clientes llegó a contratarlo 270 veces y otro compartió con él un viaje en tren de 17 horas.
Su propuesta, sin embargo, tiene límites. Morimoto rechaza pedidos de carácter sexual y tampoco acepta encargos que impliquen realizar trabajos físicos o desempeñarse como empleado personal. Una cobertura de Reuters publicada en 2022 ya señalaba que había rechazado, por ejemplo, trasladar una heladera y viajar a Camboya por encargo.
De una tarifa fija a ganar US$90.000 al año
Durante los primeros años cobraba 10.000 yenes por encuentro, además de los gastos derivados del traslado y, cuando correspondía, la comida. Con el tiempo modificó el sistema y actualmente permite que cada cliente determine voluntariamente cuánto pagar por su co

