Cuestionan a Jaldo por dejar a familias sin resguardo en hospital pediátrico

NewsITe
La situación de las familias de niños internados en el Hospital del Niño Jesús de Tucumán volvió a exponer las falencias del sistema sanitario provincial que conduce el gobernador Osvaldo Jaldo. Madres, padres y abuelos que acompañan a pacientes en terapia intensiva fueron intimados a retirar colchones, mantas y pertenencias del playón de acceso, sin que se les ofreciera un espacio alternativo donde permanecer mientras esperan los partes médicos.
Según reconstruyó Noticias Argentinas, el conflicto se originó a partir de la reapertura de un acceso interno y la aplicación de nuevos protocolos de higiene y seguridad. La dirección del hospital argumentó que las restricciones responden a esas normas, pero la medida dejó al descubierto la falta de un refugio adecuado para quienes llegan desde el interior tucumano y no pueden costear traslados diarios a sus localidades de origen.
Los familiares de los pacientes suelen recibir información médica al mediodía y por la noche. En las horas intermedias permanecen en los alrededores del hospital, muchas veces sobre sillas o en la vereda, expuestos al frío, la lluvia o el calor. Para varias de estas familias, regresar dos veces por día a sus casas implica viajes de hasta dos horas, con costos que exceden ampliamente sus ingresos.
Testimonios de abuelos y madres afectadas
Antonia Madrid, abuela de una niña internada, relató que primero se les permitió pasar la noche bajo el playón del hospital. Sin embargo, con el correr de los días, el margen de tolerancia se fue achicando: primero los obligaron a bajar a las cuatro de la madrugada y luego les comunicaron que ya no podían permanecer ni bajo techo ni en la vereda. Algunas de las familias, contó, llevan meses vinculadas a internaciones prolongadas y viven prácticamente a la intemperie.
El caso de una madre que viaja desde Alberdi grafica el impacto económico de la decisión. De acuerdo con su testimonio, un viaje en vehículo de aplicación hasta el hospital puede costar alrededor de 90 mil pesos, mientras que el boleto de colectivo ronda los 18 mil pesos y demanda unas dos horas de viaje. La orden de desalojar el playón no modificó esa distancia: simplemente trasladó la carga económica y el desgaste físico a quienes ya atraviesan una situación límite.
La respuesta oficial y el rol del Estado provincial
La directora del Hospital del Niño Jesús, Inés Gramajo, defendió la medida al señalar que obedece a protocolos sanitarios y de seguridad. Aclaró que en las salas de internación se admite un acompañante por paciente y que los llamados “casos sociales” son derivados al Servicio Social. Sin embargo, esa respuesta deja sin resolver el problema de fondo: la inexistencia de un espacio general, digno y resguardado para los familiares que esperan fuera de las salas.
- El Ministerio de Salud define al hospital como un establecimiento pediátrico de tercer nivel.
- Reconoce la existencia de un Servicio Social encargado de detectar carencias y articular recursos.
- No se informó la disponibilidad de un refugio o albergue sistemático para acompañantes.
“La humanización de la atención pediátrica incluye también al acompañante que sostiene al niño internado y necesita permanecer cerca sin dormir a la intemperie”, señalan referentes del sector sanitario consultados.
La escena registrada en el playón del Hospital del Niño Jesús refleja la distancia entre las funciones que el Ministerio de Salud provincial asigna al Servicio Social y la solución concreta que hoy se brinda a las familias. Jaldo, como máxima autoridad del Sistema Provincial de Salud, no puede despegarse de una decisión adoptada en uno de los hospitales pediátricos más importantes de Tucumán. En un contexto de fuertes demandas sociales, la discusión vuelve a poner en el centro el derecho de niños y niñas internados a ser acompañados por un adulto en condiciones mínimas de dignidad.

