Día Mundial de las Lenguas de Señas: una fecha clave para la inclusión

NewsITe
Cada 23 de septiembre se conmemora el Día Mundial de las Lenguas de Señas, una jornada impulsada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para visibilizar la importancia de estos lenguajes en la vida cotidiana de las personas sordas y para garantizar el pleno ejercicio de sus derechos humanos.
La fecha fue proclamada por la Asamblea General de la ONU en diciembre de 2017, a partir de una propuesta de la Federación Mundial de Sordos (WFD, por sus siglas en inglés) y con el apoyo de casi un centenar de Estados miembro. El objetivo central es reconocer a las lenguas de señas como verdaderos idiomas, con la misma jerarquía que las lenguas orales, y promover políticas públicas que garanticen su enseñanza, difusión y utilización en todos los ámbitos.
El 23 de septiembre no fue elegido al azar: ese día, en 1951, se fundó la Federación Mundial de Sordos, organización no gubernamental que hoy tiene rango de órgano consultivo de la ONU y se considera la principal voz global en la defensa de los derechos e intereses de las personas con discapacidad auditiva. Actualmente, la WFD nuclea a unas 135 asociaciones nacionales y representa a alrededor de 70 millones de personas sordas en todo el planeta.
Lengua de señas: identidad, cultura y derechos
La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, vigente a nivel internacional y con rango legal en numerosos países —entre ellos la Argentina—, reconoce y promueve de manera explícita el uso de las lenguas de señas. El tratado establece que estos lenguajes deben recibir el mismo estatus que las lenguas habladas y obliga a los Estados parte a facilitar su aprendizaje, garantizar intérpretes y fortalecer la identidad lingüística de la comunidad sorda.
En la vida diaria, la lengua de señas es el principal medio de comunicación de millones de personas sordas: se utiliza en el hogar, en la escuela, en el trabajo, en reuniones, ámbitos culturales y también al viajar o socializar. A nivel internacional, existe un sistema de señas de uso extendido que funciona como una suerte de lengua “puente” o pidgin, construido a partir de distintos lenguajes de señas nacionales y elementos compartidos entre comunidades de diversos países.
La jornada también pone el foco en la diversidad cultural de las personas sordas. Cada país cuenta con su propia lengua de señas —en la Argentina, la Lengua de Señas Argentina (LSA)—, con gramática y vocabulario propios. Proteger y difundir estos idiomas implica preservar una cultura, una forma de ver el mundo y una historia colectiva que, durante muchos años, fue invisibilizada o relegada.
Un llamado global a la inclusión
- Garantizar el acceso a la educación en lengua de señas desde la primera infancia.
- Incorporar intérpretes en servicios esenciales: salud, justicia, educación y medios.
- Promover contenidos accesibles en televisión, plataformas digitales y espacios públicos.
- Reconocer legalmente a las lenguas de señas y su enseñanza formal.
El Día Mundial de las Lenguas de Señas es una oportunidad única para apoyar y proteger la identidad lingüística y la diversidad cultural de todas las personas sordas y demás usuarios de la lengua de señas.
Más allá de las efemérides, la comunidad sorda y las organizaciones que la representan insisten en que la accesibilidad comunicacional no debe limitarse a una fecha en el calendario. La inclusión plena requiere políticas sostenidas, recursos, formación de profesionales y un cambio cultural que reconozca a las lenguas de señas como lo que son: lenguajes completos, vivos y fundamentales para garantizar igualdad de oportunidades.

