Polémica en Berazategui por la anulación del Gran Premio

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La Municipalidad de Berazategui debió retroceder sobre sus propios pasos y descalificar la obra que había sido consagrada con el Gran Premio Adquisición del 28° Salón Nacional del Vidrio en el Arte, dotado con 1,5 millones de pesos. La pieza, titulada “Despedida silenciosa” y firmada por la artista Adriana Maseda, no cumplía una condición clave del reglamento: ya había sido premiada en un concurso internacional en Brasil.
La corrección llegó luego de que la gestión del intendente Carlos Balor recibiera un informe de la Bienal de Arte en Vitro de Brasil (BIAVI 2026). Allí se confirmó que la misma obra, con igual título, había recibido un reconocimiento previo. A partir de ese antecedente, el Municipio decidió anular el premio y transferirlo a la obra “In Memorian 1 W.M. la bella utopía”, del artista Gonzalo Álvarez, que pasó a ser la nueva ganadora del máximo galardón.
El reglamento del salón era explícito: no se admitirían piezas que hubieran obtenido premios en otros certámenes. Esa limitación no solo alcanzaba a la instancia final de adjudicación, sino que integraba las condiciones de ingreso. Cada participante debía aceptar las bases mediante una inscripción con carácter de declaración jurada, lo que vuelve más grave la falla en los controles de admisión.
El antecedente brasileño y la falla en los controles
Lejos de tratarse de un dato oculto, el premio en Brasil estaba disponible públicamente. El 24 de mayo, Maseda había publicado en redes sociales imágenes de la misma obra, acompañadas por el diploma y la distinción obtenida en la BIAVI. Esa información era accesible antes del período de recepción de obras, que se extendió del 16 al 18 de julio, y previo a la intervención del jurado, el 24 de ese mes.
Pese a esa secuencia, “Despedida silenciosa” superó la instancia de admisión, fue incorporada a la muestra integrada por más de 70 piezas y terminó quedándose inicialmente con el Gran Premio. La propia comunicación oficial de la comuna difundió la premiación durante una visita del intendente Balor al salón, lo que amplificó la exposición de la obra luego descalificada.
Respuesta oficial y alcance político del error
Frente a la revisión del caso, la artista argumentó ante el Municipio que el premio concedido en Brasil la alcanzaba a ella como autora y no a la pieza en particular. Sin embargo, la administración concluyó que el antecedente resultaba incompatible con las bases del salón, que prohibían expresamente la participación de obras con premios previos, y decidió concretar la descalificación.
Las mismas bases habilitaban a la organización a anular cualquier decisión del jurado si se comprobaba el incumplimiento de las condiciones por parte de la obra o de su autora. Ese mecanismo fue el que permitió corregir el resultado, aunque la rectificación recién se produjo después de que un medio local pusiera en evidencia las publicaciones de mayo, el reglamento y la adjudicación ya anunciada por el Municipio.
- No hay elementos que indiquen una intención deliberada de favorecer a la artista.
- Sí quedó expuesta la debilidad de los controles de admisión y evaluación.
- El certamen implicaba dinero público, lo que aumenta el impacto institucional del error.
Más allá de la corrección posterior, un concurso municipal con fondos públicos declaró ganadora a una obra alcanzada por una exclusión expresa y verificable de antemano.
La anulación del Gran Premio, aunque acorde al reglamento, deja en evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de verificación en certámenes organizados por el Estado. La polémica en torno al Salón Nacional del Vidrio reabre el debate sobre la transparencia, la responsabilidad política y el rol de los organismos culturales a la hora de administrar concursos artísticos con recursos de todos los vecinos.

