Un economista cuestiona el dato oficial de desocupación

La lectura alternativa detrás del 7,9% de desempleo

Desocupación y mercado laboral en Argentina

NewsITe

El último dato de desocupación difundido por el INDEC, que ubicó la tasa en 7,9% durante el segundo trimestre de 2026, abrió un debate entre economistas y analistas del mercado laboral. Desde la Fundación Libertad y Progreso, el economista Diego Piccardo sostuvo que el incremento de tres décimas frente al mismo período del año pasado no responde a una destrucción masiva de puestos de trabajo, sino a la incorporación de más personas que salieron a buscar empleo.

De acuerdo con los números que cita Piccardo, en el período analizado se sumaron 338.000 personas a la población económicamente activa. De ese total, 265.000 lograron conseguir un puesto de trabajo, mientras que las restantes 73.000 pasaron a engrosar el universo de desocupados. Esa diferencia, señaló, explica casi por completo el incremento de la tasa de desempleo, lo que, a su entender, refleja una dinámica distinta a la que suelen sugerir los titulares más alarmistas.

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“La lectura inmediata, que la economía está expulsando gente del mercado laboral, es equivocada”, argumentó el economista en diálogo con la agencia Noticias Argentinas. En ese marco, remarcó que hubo creación neta de empleo, pero insuficiente para absorber a todas las personas que decidieron salir a buscar trabajo. En otras palabras, la oferta de mano de obra creció más rápido que la demanda.

Informalidad en alza y estructura ocupacional más precaria

Más allá de la discusión sobre el nivel de desocupación, Piccardo puso el foco en la calidad de los nuevos puestos generados. Según su análisis, la tasa de informalidad avanzó 1,8 puntos porcentuales hasta ubicarse en torno del 45%, lo que implica la aparición de aproximadamente 348.000 empleos informales adicionales. Contra los 265.000 ocupados nuevos en total, la cuenta deja un saldo preocupante: el resto de las categorías ocupacionales habría perdido cerca de 83.000 puestos.

En este contexto, el especialista describió un mercado de trabajo que no necesariamente destruye empleo en términos agregados, pero sí “recompone su estructura hacia abajo”. El retroceso del empleo privado registrado, compensado por un aumento de monotributistas y trabajadores informales, deriva en hogares con ingresos más inestables y salarios que ya no alcanzan con un solo perceptor. Frente a esa realidad, muchas familias se ven obligadas a que un segundo o tercer integrante se vuelque al mercado laboral.

  • La tasa de desocupación llegó al 7,9% en el segundo trimestre de 2026.
  • Se sumaron 338.000 personas al mercado laboral y 265.000 consiguieron empleo.
  • La informalidad habría trepado al 45%, con 348.000 nuevos empleos informales.
  • El empleo privado registrado muestra señales de retroceso.

“La participación sube por necesidad, no por optimismo. Y si la creación de empleo genuino no acompaña ese aumento de la oferta, la desocupación sube, aunque la tasa de actividad no caiga”, concluyó Piccardo.

El planteo del economista se suma a la discusión sobre la salida de la recesión y las condiciones necesarias para generar empleo formal y sostenido. Mientras el sector privado exige previsibilidad macroeconómica, baja de la inflación y alivio tributario para invertir, los hogares siguen ajustando su presupuesto y, en muchos casos, incorporando más miembros al mercado laboral para sostener el consumo básico. El desafío, advierten los especialistas, pasa por transformar esa mayor participación en trabajo registrado y de mejor calidad.

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