Alergias de primavera: alertan por polen más temprano y agresivo

Alergias de primavera: por qué el polen llega antes y afecta más

Persona con síntomas de alergia durante la primavera

NewsITe

Con la llegada de septiembre, no solo se renuevan las flores y las temperaturas más templadas. También se activa, de manera silenciosa pero intensa, la temporada de polen en el aire, que este año se anticipó y amenaza con quedarse más tiempo en gran parte del país, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

De acuerdo con informes consultados por este medio, la combinación de abundantes lluvias al final del invierno y días más cálidos favorece un crecimiento acelerado de las plantas, que se vuelven más activas y liberan una mayor cantidad de polen. Como consecuencia, los picos de alergias respiratorias no solo aparecen antes de lo habitual, sino que se prolongan, sobre todo entre septiembre y noviembre.

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“Predomina en la adolescencia y en adultos jóvenes, pero en los últimos años estamos viendo casos cada vez más precoces y que se mantienen por más tiempo”, advirtió la médica otorrinolaringóloga Ana Cofré, directora del Centro Patagónico de Otorrinolaringología, al describir la tendencia creciente de las alergias estacionales.

Síntomas frecuentes y por qué no hay que subestimarlos

Los especialistas señalan que los primeros signos suelen ser leves: picazón de nariz y ojos, estornudos repetidos, lagrimeo, congestión y aumento de la mucosidad. Para muchas personas se trata de una molestia pasajera, pero en otras el cuadro se vuelve más complejo e interfiere de lleno en la vida cotidiana.

Entre las complicaciones posibles aparecen la tos persistente, broncoespasmos y crisis asmáticas, que dificultan el sueño, el rendimiento laboral y las actividades al aire libre. Cuando la rinitis alérgica no se diagnostica ni se trata, puede confundirse con “un resfrío que no se va”, mientras el cuadro se agrava de manera progresiva.

A este escenario se suma el impacto de la contaminación ambiental. La presencia de polución en las grandes ciudades irrita aún más las vías respiratorias y, a la vez, favorece que ciertas plantas produzcan más polen, generando un círculo vicioso que potencia los síntomas alérgicos.

La consulta médica y los riesgos de la automedicación

Uno de los principales problemas, destacan los especialistas, es que muchas personas conviven durante años con estos síntomas sin acudir a un profesional. “Mucha gente dice ‘esto lo tengo hace diez años’ porque no lo percibe como algo grave. Pero la congestión crónica, el mal descanso y la picazón constante deterioran notablemente la calidad de vida”, explicó Cofré.

Para encarar un tratamiento adecuado es clave identificar a qué tipo de polen se es sensible y en qué momento del año se libera con mayor intensidad. Esto se determina mediante un estudio alergológico completo, que incluye historia clínica, pruebas cutáneas y análisis de sangre.

“Cuando el paciente se automedica sin tener indicación precisa puede cometer errores y agravar el problema. Siempre es preferible consultar antes de tomar cualquier fármaco”, enfatizó la especialista.

Los expertos recuerdan que las pruebas cutáneas pueden realizarse incluso en primavera, aunque en esos casos suele indicarse suspender los antihistamínicos orales algunos días antes. Colirios y sprays nasales, en cambio, suelen poder continuarse, siempre bajo indicación médica.

Qué pólenes predominan y quiénes son los más afectados

En la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, el plátano se lleva buena parte de las miradas como uno de los árboles que más polen libera en esta época. Sin embargo, no es el único responsable: también son protagonistas el fresno, el álamo, el tilo y diferentes tipos de césped, que intensifican la carga de partículas en suspensión durante la primavera.

  • Plátano: uno de los principales generadores de polen en áreas urbanas arboladas.
  • Fresno y álamo: muy extendidos en veredas y parques, con fuerte presencia en septiembre y octubre.
  • Tilo: asociado a floración primaveral, aporta polen y, en algunas personas, reacciones alérgicas.
  • Césped: tanto en plazas como en jardines domiciliarios, es un desencadenante clásico.

Según los especialistas, la mayoría de las personas que sufren con fuerza esta época del año ya tienen un perfil alérgico innato. Es decir, su sistema inmunológico reacciona de manera exagerada a estímulos ambientales que otras personas toleran sin inconvenientes. Para este grupo, la primavera puede convertirse en una temporada extensa de síntomas, a veces de hasta tres meses seguidos.

Frente a este panorama, los profesionales insisten en la importancia de no normalizar la congestión ni los estornudos permanentes y de consultar tempranamente para recibir un plan de tratamiento personalizado que permita atravesar la primavera con menos molestias y prevenir complicaciones respiratorias a futuro.

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