Precarización laboral: perder la formalidad implica hasta 28% menos

Dejar un empleo formal puede costar hasta 27,8% del salario real

Trabajadores argentinos y precarización del mercado laboral

NewsITe

Un informe de C-P Consultora advirtió que, en la Argentina, abandonar un empleo formal para pasar a la informalidad o al cuentapropismo implica una fuerte pérdida de poder adquisitivo. El estudio, elaborado a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), muestra que el proceso de precarización del mercado laboral avanza de la mano de una caída real de los ingresos.

De acuerdo con el trabajo, quienes dejan un empleo asalariado formal para desempeñarse como trabajadores por cuenta propia sufren el golpe más duro: sus ingresos reales caen, en promedio, un 27,8%. Se trata del segmento más vulnerable, muchas veces sin salario fijo, ni lugar de trabajo estable, ni cobertura de salud.

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La investigación también detalla que el traspaso desde un empleo registrado hacia uno no registrado implica una merma del 13,9% en el poder de compra. Incluso el movimiento desde el sector privado formal hacia el empleo público conlleva un retroceso promedio del 5,4% en la remuneración real, lo que evidencia el costo de abandonar la formalidad plena.

Un mercado laboral cada vez más precario

El informe se enmarca en un contexto de deterioro estructural del mercado de trabajo argentino. En el segundo trimestre, la desocupación trepó al 7,9%, mientras que el empleo no registrado ya abarca al 45% de los trabajadores. Detrás de estos números aparece un fenómeno extendido: más integrantes de los hogares salen a buscar ingresos para llegar a fin de mes, muchas veces en condiciones informales.

Según C-P Consultora, el avance del trabajo en negro y del cuentapropismo “oculta una recomposición hacia abajo” de la estructura ocupacional. Es decir, crece la cantidad de personas ocupadas, pero en puestos de menor calidad, con menos estabilidad y peores salarios reales.

Cuándo mejora el salario: el valor de conseguir un empleo registrado

En contraste con los descensos mencionados, quienes logran sostener o conseguir un empleo formal registran resultados positivos. Los asalariados del sector privado que mantuvieron su puesto registrado vieron una mejora promedio del 2% en sus ingresos reales, aún en un escenario de alta inflación.

  • Los cuentapropistas que pasaron a un empleo privado registrado aumentaron sus ingresos reales un 34,3%.
  • Los asalariados no registrados que accedieron al sector privado formal mejoraron su remuneración real en un 31,6%.

“Lo que está creciendo es una forma de trabajo que es aún más precaria que la del asalariado informal”, advirtió Pablo Moldovan, analista de C-P Consultora, al describir ocupaciones sin salario fijo, sin jefe directo, sin lugar físico de trabajo ni obra social.

Los datos del estudio refuerzan una conclusión clave para el debate sobre el mercado laboral: la creación de empleo registrado sigue siendo la herramienta más efectiva para recomponer el poder adquisitivo de los trabajadores y reducir la vulnerabilidad social, en un contexto donde la informalidad y el cuentapropismo ganan terreno como salida de emergencia frente a la pérdida de ingresos.

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