“No hay otro camino”: Dujovne respaldó el rumbo económico

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El exministro de Hacienda Nicolás Dujovne respaldó el programa económico de la administración de Javier Milei y aseguró que, a su entender, “no hay otro camino” para estabilizar la economía argentina. Sin embargo, advirtió que el llamado “riesgo político” sigue siendo un condicionante central de cara al año electoral y puede limitar la llegada de inversiones y la consolidación de la recuperación.
En declaraciones a radio Splendid AM 990, el economista describió un escenario de crecimiento moderado, con una inflación en descenso y un desempeño destacado de los sectores exportadores, frente a un consumo interno y una inversión aún débiles. Para Dujovne, el cuadro actual representa una mejora respecto de años previos, marcados por la volatilidad y los bruscos cambios de ciclo.
“Estamos ante una economía que crece despacio, con algunos sectores que están mejor que otros, pero con dos años consecutivos de expansión, algo poco frecuente para la Argentina reciente”, sostuvo. En esa línea, remarcó la fuerte heterogeneidad regional, con un interior productivo que muestra más dinamismo que el conurbano bonaerense, más golpeado por la inflación y la caída del poder adquisitivo.
Ajustes, costos de corto plazo y herencia económica
Dujovne defendió las correcciones de tarifas de servicios públicos y del tipo de cambio, al considerar que son medidas necesarias para evitar crisis mayores en el futuro. Según su mirada, el costo social inmediato de estos ajustes es elevado, pero el escenario alternativo de no corregir los desbalances “siempre es mucho peor”, en términos de inflación descontrolada, pérdida de reservas y eventuales devaluaciones bruscas.
Al analizar los resultados del programa económico, señaló que las mejoras aún no son “contundentes” porque el Gobierno heredó una situación “muy difícil” que demanda tiempo para ser revertida. De todos modos, consideró que la baja gradual de la inflación y el fortalecimiento del frente externo, con más reservas y un esquema cambiario más creíble, configuran un punto de partida distinto al de crisis anteriores.
Riesgo político, año electoral y batalla cultural
De cara al próximo turno electoral, Dujovne enfatizó que el desempeño de la economía estará fuertemente atado a factores políticos: la configuración de la oposición, las propuestas que se presenten en campaña y el nivel de popularidad con el que el oficialismo llegue a las urnas. También mencionó el posible rol del apoyo financiero externo y de una política monetaria más contractiva, mediante suba de tasas de interés, como anclas para moderar la volatilidad.
En este contexto, el exfuncionario destacó que la Argentina arriba a 2025 con un mayor nivel de reservas internacionales y con bandas cambiarias “testeadas” y, según su visión, con más credibilidad que en el pasado. Incluso, no descartó que pueda concretarse un nuevo respaldo del Tesoro de Estados Unidos que refuerce la estabilidad financiera y ayude a transitar el período electoral con menos turbulencias.
Más allá de los números, Dujovne ubicó el foco en la dimensión cultural y en la necesidad de consolidar consensos de largo plazo. Señaló que aún no está claro que el actual modelo tenga un apoyo definitivo en la sociedad y planteó que la única manera de afianzar esas ideas es sostener políticas “sanas” durante años, de modo que sus resultados obliguen a la oposición a aceptar buena parte de los pilares que, a su juicio, generan estabilidad y crecimiento.
“Hasta que no resolvamos la incertidumbre económica que Argentina atraviesa cada cuatro años, es muy difícil que la inversión fluya como debería si no tuviéramos el riesgo político que tenemos”, advirtió Dujovne, al referirse al impacto recurrente de los procesos electorales sobre la macroeconomía.
Para el economista, mientras persista esa dinámica de dudas cada vez que se acercan las elecciones, la Argentina seguirá mostrando límites estructurales para atraer capitales y sostener un ciclo de expansión duradero. En ese sentido, remarcó que la discusión política de los próximos meses será clave para definir si el país puede encarar un sendero de mayor previsibilidad o si vuelve a chocar con las tensiones que frenan la inversión y el empleo.

