Bachelet se retira de la carrera por la Secretaría General de la ONU

NewsITe
La ex presidenta de Chile Michelle Bachelet confirmó que no continuará en la competencia para convertirse en la próxima secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El anuncio llegó este jueves a través de un video difundido en su cuenta de Instagram, luego de un nuevo sondeo interno en el Consejo de Seguridad que volvió a ubicarla con escaso respaldo.
En el mensaje, Bachelet sostuvo que su decisión está vinculada a la falta de apoyos suficientes entre los miembros del Consejo, instancia clave en la definición de quién ocupará el máximo cargo del organismo multilateral. “Estoy convencida de que el liderazgo no es solo saber cuándo avanzar, sino también cuándo desistir para que el proceso siga su curso”, afirmó, al explicar las razones de su retiro.
De acuerdo con los resultados preliminares del tercer straw poll —la encuesta informal que realizan los integrantes del Consejo de Seguridad—, la ex mandataria chilena obtuvo apenas un voto favorable, frente a once en contra y tres sin expresión de opinión. De esa manera quedó séptima entre ocho postulantes, muy lejos de las candidatas mejor posicionadas.
Reacomodamiento en la disputa y rol de América Latina
En esta última ronda, la costarricense Rebeca Grynspan fue la que concentró más apoyos, con nueve votos positivos, mientras que la representante de Guyana ante la ONU, Carolyn Rodrigues-Birkett, recibió ocho. Estos números consolidan un escenario competitivo dentro de la propia región latinoamericana, que en esta oportunidad presenta varias figuras con aspiraciones a conducir la Secretaría General.
Bachelet subrayó que no se arrepiente de haber presentado su postulación y destacó que su campaña sirvió para instalar la idea de que la próxima titular del organismo debería ser una mujer proveniente de América Latina, en sintonía con los reclamos de mayor equilibrio geográfico y de género dentro de las estructuras de poder de la ONU.
Apoyos regionales y reacción del Gobierno chileno
En su mensaje, la ex presidenta agradeció de manera explícita el respaldo de los mandatarios de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de México, Claudia Sheinbaum, quienes habían expresado públicamente su apoyo a la candidatura. También reconoció el patrocinio que en su momento recibió del entonces presidente de Chile, Gabriel Boric, lo que le permitió presentarse con un sólido aval político dentro de la región.
El actual Gobierno chileno, encabezado por José Antonio Kast, informó a través de la Cancillería que “tomó nota” de la decisión de Bachelet y precisó que ya había resuelto retirar el patrocinio de Chile a su nominación. Según el comunicado oficial, la determinación se basó en la dispersión de candidaturas latinoamericanas y en la evaluación de las reducidas posibilidades de éxito para la postulante chilena en este contexto.
- En el último sondeo informal, Bachelet solo consiguió un voto de apoyo.
- Rebeca Grynspan (Costa Rica) y Carolyn Rodrigues-Birkett (Guyana) emergen como las favoritas.
- El Gobierno de Kast retiró el patrocinio chileno a la candidatura.
Trayectoria internacional de Bachelet
Además de sus dos períodos como jefa de Estado de Chile (2006-2010 y 2014-2018), Bachelet tiene una extensa trayectoria dentro de las Naciones Unidas. Entre 2010 y 2013 fue la primera directora ejecutiva de ONU Mujeres, organismo creado para promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Años más tarde, entre 2018 y 2022, se desempeñó como Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, con fuerte exposición en temas de crisis humanitarias, migraciones y violaciones a las libertades fundamentales.
“Los resultados del Consejo de Seguridad me indican que ese momento ha llegado”, señaló Bachelet, al justificar por qué decidió dar un paso al costado en la carrera por la Secretaría General de la ONU.
Su renuncia a la candidatura reconfigura el mapa de apoyos dentro del organismo y refuerza el protagonismo de otras figuras latinoamericanas en la disputa. Más allá del resultado, el movimiento vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de avanzar hacia una conducción más representativa y paritaria en las máximas instancias de la diplomacia internacional.

