Santilli le pone paños fríos a la interna con Patricia Bullrich

NewsITe
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, buscó bajar el tono a los cortocircuitos dentro del oficialismo con la presidenta del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, tras el video en el que la legisladora aparece cantando un tema de Lali Espósito. Lejos de alimentar la polémica, el funcionario calificó la pieza como algo “divertido” y planteó que debe tomarse sin dramatismo.
La escena se da en medio de una agenda cargada por la discusión del Presupuesto 2027 y las críticas de Bullrich a los recortes en el área de discapacidad. En ese contexto, circuló el video en el que se la ve en su despacho tarareando la canción “No me importa” de Lali, lo que fue leído por algunos sectores como un gesto político. Santilli, sin embargo, eligió relativizar el episodio: “Estuvo muy bien. Estuvo divertido el video de Patricia y, bueno, hay que tomarlo así, me parece bien”, remarcó.
Con este mensaje, el jefe de ministros se alineó con la postura del presidente Javier Milei, quien había desestimado la controversia al considerar una “tontería mayúscula politizar el arte”. El propio mandatario reconoció que, tras el cruce inicial con la artista, escuchó algunos de sus temas y que le gustaron, en un intento de descomprimir la tensión generada en las redes sociales y en el ámbito cultural.
Cruces por discapacidad y el rol de Caputo
Más allá del video, Santilli abordó el trasfondo político de la disputa con Bullrich. La senadora había expresado fuerte malestar con el ministro de Economía, Luis Caputo, por la eliminación sin previo aviso de la actualización automática de los montos que perciben los prestadores de discapacidad. “Siento que me toman de tonta”, había dicho la legisladora, al cuestionar lo que interpretó como un retroceso en derechos sensibles.
Frente a esas críticas, el jefe de Gabinete buscó ordenar el mensaje interno y describió la dinámica de funcionamiento del oficialismo: “Nosotros tenemos una mesa de trabajo los martes y en esa mesa hablamos todos los temas. Algunos con profundidad, otros no tanto, pero sí hablamos. Patricia se tuvo que ir antes también el martes”, explicó, dejando entrever que no todas las discusiones se terminan en una sola reunión.
Despidos en Olivos y control de la seguridad
En paralelo a la discusión parlamentaria, Santilli también defendió en declaraciones a la prensa los recientes despidos en la residencia presidencial de Olivos, que alcanzaron al menos a una docena de empleados. La medida generó el repudio de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), que declaró el estado de alerta y cuestionó el recorte de personal en un área considerada estratégica.
El jefe de Gabinete definió las desvinculaciones como una “decisión política” y las enmarcó en un reordenamiento de funciones. Según explicó, el control operativo de la Quinta de Olivos pasará a la Casa Militar, bajo la órbita de la Secretaría General de la Presidencia que encabeza Karina Milei. El objetivo, indicaron fuentes oficiales, es endurecer los protocolos de seguridad.
- Al menos 12 trabajadores fueron desvinculados de la residencia oficial.
- ATE declaró el estado de alerta por el impacto laboral de la medida.
- La Casa Militar asumirá el control del predio, subordinada a Karina Milei.
- El Gobierno alega la necesidad de reforzar la seguridad interna.
Fuentes gubernamentales señalaron que el refuerzo de los controles responde tanto a presuntas “filtraciones” como a los preparativos para la futura visita del Papa León XIV, lo que obliga a extremar las medidas de resguardo en la residencia presidencial.
Con este combo de definiciones, Santilli busca mostrarse como un articulador dentro del oficialismo: relativiza los gestos que generan ruido, respalda al equipo económico y justifica decisiones que tensan la relación con los gremios estatales, en un escenario político donde cada movimiento interno tiene impacto público.

