Revisión judicial y tensión interna en el sindicato de choferes

NewsITe
La Unión Tranviarios Automotor (UTA) se prepara para renovar sus autoridades los próximos 7 y 8 de octubre en un clima de fuerte tensión interna y con el proceso electoral bajo la mirada atenta de la Justicia laboral. La disputa gira en torno al armado de los padrones y la oficialización de listas opositoras, un escenario que reaviva el recuerdo del reciente escándalo en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que terminó con la intervención del gremio y el desplazamiento de su conducción.
La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo ordenó a la Junta Electoral de la UTA revisar los rechazos de oficialización de la Lista Negra, una de las principales expresiones opositoras, en cinco seccionales del país. Además, exigió una depuración de los padrones y la presentación detallada de los afiliados habilitados para votar en cada distrito, así como un listado completo de los excluidos con la explicación de los motivos.
El tribunal fijó el 25 de septiembre como fecha clave para volver a analizar la situación y evaluar el cumplimiento de estas medidas. Por ahora, la Justicia no dispuso la suspensión de los comicios, pero el antecedente de la UOM genera inquietud en el mundo sindical y en el propio oficialismo de la UTA, que ve amenazada la legitimidad del proceso si persisten las impugnaciones.
Oficialismo consolidado y oposición fragmentada
Según fuentes judiciales y gremiales, la Junta Electoral oficializó cuatro listas que competirán en las elecciones. La Celeste y Blanca, alineada con la actual conducción, es la única con presencia orgánica en todo el país y busca retener el control del gremio de la mano de su histórico secretario general, Roberto Fernández, de 81 años.
Del otro lado del ring se ubican distintas vertientes opositoras que, lejos de unificarse, llegan a la contienda divididas. La Lista Negra tiene fuerte arraigo en el interior, particularmente en provincias como Neuquén y San Juan, y denuncia maniobras del oficialismo para retrasar la entrega de los padrones definitivos con el objetivo de ganar tiempo y ventaja.
“Tenemos que trabajar sacando los padrones donde hay jubilados, gente fallecida, gente echada, candidatos que no han trabajado en empresas del sector y que recién ahora aparecen”, señalan desde la Lista Negra de la seccional San Juan, donde acusan a las firmas de poner a opositores “en una lista negra para echarnos o mandarnos a la peor línea o al peor coche”.
Otra referencia opositora es la Lista Marrón, encabezada por Alberto Patiño como candidato a secretario general y Sergio Barboza como adjunto. Este sector se presenta con la consigna de “recuperar el sindicato”, cuestionando la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y denunciando el abandono de las seccionales del interior. A ellas se suman otras corrientes como la Naranja y la Bordó, que expresan reclamos específicos en distritos estratégicos como Córdoba y el AMBA, profundizando la fragmentación opositora y, en los hechos, favoreciendo las chances de continuidad del oficialismo.
En un contexto económico y social marcado por la inflación, la discusión de paritarias y las condiciones laborales de los choferes de colectivos, el desenlace de estas elecciones en la UTA y la intervención de la Justicia serán seguidos de cerca tanto por el resto del movimiento obrero como por el Gobierno nacional, atento al impacto que pueda tener cualquier nueva crisis gremial.

