El sobreviviente del terrorismo de Estado fue visto por última vez el 18 de septiembre de 2006, en la localidad de Los Hornos, en La Plata.

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En el vigésimo aniversario de la desaparición de Jorge Julio López, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires decidió duplicar la recompensa para quienes aporten datos concretos sobre su paradero. El sobreviviente del terrorismo de Estado fue visto por última vez el 18 de septiembre de 2006, en la localidad de Los Hornos, en La Plata.
La medida fue dispuesta por el Ministerio de Seguridad bonaerense, que elevó la recompensa de 5 a 10 millones de pesos. El objetivo es incentivar nuevas líneas de investigación y alentar a posibles testigos a brindar información que permita avanzar en una causa que, a dos décadas, continúa sin respuestas judiciales firmes.
Según se informó, la recompensa está dirigida a cualquier persona que aporte datos fehacientes que contribuyan a determinar qué ocurrió con López y quiénes fueron los responsables de su segunda desaparición forzada. De estar con vida, hoy tendría 96 años.
Una causa emblemática de la posdictadura
El expediente judicial tramita en la Unidad Fiscal Federal de La Plata, bajo la carátula “López, Jorge Julio s/ desaparición forzada de personas” (FLP N° 509/2008). Se trata de uno de los casos más simbólicos de la etapa de juicios por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar.
López fue secuestrado por primera vez el 27 de octubre de 1976. Durante casi tres años permaneció detenido en distintos centros clandestinos del llamado “circuito Camps”, el engranaje represivo que operó en La Plata y la región bajo las órdenes del entonces jefe de la Policía bonaerense, Ramón Camps. Recién recuperó su libertad en 1979.
Tras la reapertura de los procesos por crímenes de la dictadura, su testimonio se volvió clave para reconstruir el funcionamiento de ese aparato represivo. En sus declaraciones identificó al ex comisario Miguel Etchecolatz como su torturador y responsable de múltiples delitos de lesa humanidad. Sus palabras fueron decisivas para la condena a prisión perpetua que recibió el ex jefe policial.
Desaparición en democracia y reclamo de justicia
El 18 de septiembre de 2006, día en que se realizaban los alegatos y se esperaba la lectura del veredicto contra Etchecolatz, López salió de su casa en Los Hornos y nunca más fue visto. Desde entonces, organizaciones de derechos humanos, familiares y amigos sostienen que se trató de un mensaje mafioso destinado a amedrentar a testigos y sobrevivientes que participaban en los juicios.
Con el paso de los años, se abrieron diversas hipótesis, se realizaron rastrillajes y se acumularon declaraciones, pero la causa no logró dar un salto cualitativo que permita reconstruir qué sucedió aquel día. A pesar de cambios de gobierno y renovaciones en los equipos de investigación, no hay imputados ni avances sustanciales.
- Recompensa vigente de 10 millones de pesos para información veraz.
- Causa federal caratulada como desaparición forzada de persona.
- López es considerado un testigo clave en juicios de lesa humanidad.
El caso de Jorge Julio López se mantiene como una herida abierta en la democracia argentina, que a 20 años sigue reclamando verdad y justicia.
En este nuevo aniversario, el incremento de la recompensa se suma a las actividades de memoria y a los reclamos de las organizaciones que insisten en que el Estado debe redoblar esfuerzos para esclarecer el hecho. La figura de López permanece como símbolo de la lucha contra la impunidad y de la necesidad de proteger a quienes se animan a declarar contra los responsables del terrorismo de Estado.

