El Gobierno avanza con cambios en la ley de biocombustibles

NewsITe
El Gobierno nacional impulsa una profunda reforma de la ley de biocombustibles con el objetivo de incrementar de manera progresiva los porcentajes de mezcla en naftas y gasoil, y al mismo tiempo promover el desarrollo de las economías regionales del norte y centro del país. El proyecto se enmarca en el plan oficial de modificar el esquema energético y productivo, y forma parte de las medidas que se siguen de cerca en cada aparición pública del presidente Javier Milei.
La iniciativa ya obtuvo aval en el Senado y ahora deberá ser tratada en la Cámara de Diputados. Gobernadores de distintas provincias presionan para que el debate avance sin demoras, al considerar que la norma puede convertirse en una herramienta clave para dinamizar la cadena del azúcar, en el NOA, y la del aceite de soja, en la región centro. El incremento de los cortes obligatorios con etanol y biodiésel es visto por los mandatarios como una oportunidad para generar empleo, atraer inversiones y dar previsibilidad a toda la cadena industrial.
Actualmente, los biocombustibles se utilizan mezclados con combustibles fósiles en porcentajes definidos por ley. Con la reforma, se busca elevar de manera gradual esos niveles de corte, en línea con tendencias internacionales que apuntan a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y a diversificar la matriz energética. Técnicos del sector señalan que un esquema estable de aumentos permitiría planificar nuevas plantas, ampliar la capacidad instalada y mejorar la competitividad exportadora.
En el norte, ingenios azucareros y destilerías de etanol siguen con atención la discusión parlamentaria. Argumentan que una mayor demanda interna de biocombustibles derramaría en más compras de caña de azúcar a productores, consolidaría puestos de trabajo industriales y permitiría modernizar instalaciones. En paralelo, en la zona núcleo sojera, las empresas ligadas a la molienda de granos destacan que el biodiésel a base de aceite de soja podría ganar terreno como alternativa para el transporte pesado y ciertas actividades agroindustriales.
Impacto productivo y desafíos de la nueva normativa
Especialistas en energía y medio ambiente remarcan que un cambio normativo de este tipo también supone desafíos. Mencionan la necesidad de establecer reglas claras y de largo plazo, evitar vaivenes regulatorios y coordinar con las petroleras el cronograma de aumentos en los cortes, para que la transición se realice sin afectar el abastecimiento. Además, advierten que será clave garantizar estándares de calidad y mecanismos de control que aseguren la trazabilidad de los biocombustibles.
En términos macroeconómicos, la mayor participación de biocombustibles podría ayudar a reducir parcialmente la importación de combustibles fósiles, mejorar la balanza energética y fortalecer la recaudación en provincias productoras. A su vez, organizaciones ambientalistas señalan que, si se acompaña con buenas prácticas agrícolas, el uso de biocombustibles puede contribuir a disminuir la huella de carbono del transporte y alinearse con compromisos internacionales en materia climática.
- Incremento progresivo de los porcentajes de mezcla en naftas y gasoil.
- Fuerte respaldo de gobernadores del norte y centro del país.
- Impulso a las cadenas del azúcar y del aceite de soja.
- Posible reducción de emisiones y mayor diversificación energética.
La reforma de la ley de biocombustibles es vista por las provincias como una oportunidad para generar empleo, atraer inversiones y dar previsibilidad a las economías regionales.
En las próximas semanas, la atención se concentrará en el debate de Diputados, donde el oficialismo y la oposición deberán acordar los puntos finos del texto. De su aprobación dependerá, en buena medida, el ritmo que adopte la expansión de los biocombustibles en la Argentina y el impacto real que tengan sobre el mapa productivo del país.

