Trump debe definir si convierte en ley el nuevo paquete de sanciones

NewsITe
El Congreso de Estados Unidos aprobó un amplio paquete de sanciones contra Rusia e Irán que ahora quedó en manos del presidente Donald Trump, quien deberá decidir si lo promulga o no. La iniciativa, conocida como “Ley Lindsey O. Graham de Sanciones a Rusia e Irán de 2026”, apunta a aumentar la presión económica sobre el gobierno de Vladimir Putin por la invasión a Ucrania y, al mismo tiempo, extender y endurecer las restricciones contra sectores estratégicos de la economía iraní.
La Cámara de Representantes dio el visto bueno al proyecto por 262 votos a favor y 159 en contra, luego de que el Senado lo aprobara en agosto. El texto fue resultado de más de un año de negociaciones entre legisladores demócratas y republicanos, y con la propia Casa Blanca, en un contexto en el que Washington busca mantener el liderazgo en el frente de sanciones coordinadas con sus aliados occidentales frente al conflicto en Ucrania.
El corazón de la legislación otorga a Trump nuevas facultades para aplicar aranceles de hasta el 100% sobre productos provenientes de los cinco mayores compradores de petróleo y gas ruso. Especialistas advierten que esa herramienta podría impactar en grandes importadores de energía rusa, como China e India, y eventualmente generar roces diplomáticos y efectos indirectos sobre los mercados globales de energía y los precios para los consumidores.
Alcance de las sanciones y debate político interno
El paquete contempla sanciones financieras y comerciales contra funcionarios, oligarcas, bancos e instituciones vinculadas con los sectores energético y de defensa de Rusia. También habilita medidas contra individuos y empresas de terceros países que colaboren con Moscú para eludir las restricciones internacionales o que presten asistencia a la llamada “flota fantasma”: buques utilizados para transportar petróleo ruso sorteando los controles occidentales impuestos desde 2022.
En paralelo, se prevé la extensión de las sanciones estadounidenses contra los rubros energético y armamentístico de Irán, evitando que caduquen las facultades actualmente vigentes. Esta cláusula fue incorporada durante las conversaciones con la administración Trump, que buscaba preservar la capacidad de presión sobre Teherán en un escenario atravesado por tensiones en Medio Oriente y disputas en torno al programa nuclear iraní.
- Permite imponer aranceles de hasta el 100% a grandes compradores de energía rusa.
- Endurece sanciones a funcionarios, bancos y empresas rusas e iraníes.
- Alcanza a terceros países que colaboren con Moscú o Teherán para evadir restricciones.
- Renueva y amplía las facultades de sanción que ya tenía Washington.
Si bien la votación evidenció un respaldo bipartidista, dejó al descubierto diferencias dentro del Partido Demócrata. Un sector de esa bancada cuestionó la amplitud de las nuevas prerrogativas arancelarias otorgadas al presidente, alertando sobre posibles daños a aliados de Estados Unidos y sobre el impacto que eventuales represalias podrían tener en la economía doméstica.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, había pedido públicamente al Congreso que aprobara el proyecto, al considerar que las sanciones pueden reducir los recursos con los que Rusia financia su ofensiva militar.
La Casa Blanca ya expresó su respaldo al paquete y ahora la atención se centra en la decisión de Trump. Su firma convertiría el proyecto en ley y reforzaría la estrategia de presión económica sobre Moscú y Teherán, mientras continúan las gestiones diplomáticas para intentar encauzar una salida negociada a la guerra en Ucrania.

