Más fondos para Defensa en un contexto de tensión por Malvinas

NewsITe
En medio de la renovada tensión diplomática con el Reino Unido por la cuestión Malvinas, el Proyecto de Presupuesto 2027 que el Poder Ejecutivo envió al Congreso incorpora un fuerte incremento potencial de la inversión en Defensa, con foco en el reequipamiento de la Armada y el fortalecimiento de las capacidades estratégicas del país.
La iniciativa prevé, dentro del esquema de Defensa, diplomacia soberana y logística antártica, un techo de hasta 3.500 millones de dólares destinado a la compra de tres submarinos convencionales y dos fragatas multimisión. Estos proyectos figuran en el anexo del artículo 42, que habilita al Poder Ejecutivo a tomar crédito público, y quedan supeditados a que se definan las fuentes de financiamiento y a la aprobación integral del Presupuesto por parte del Parlamento.
De acuerdo con el detalle técnico, 2.300 millones de dólares se destinarían a tres submarinos para la Base Naval Mar del Plata, con un plazo mínimo de amortización de tres años. Otros 1.200 millones corresponderían a dos fragatas multimisión para la Base Naval Puerto Belgrano, también con un esquema de repago no menor a tres años. El mismo artículo incluye, además, financiamiento por 250 millones de dólares para el Parque Fotovoltaico Cauchari, en Jujuy, vinculado a la expansión de la matriz energética.
Si bien estas adquisiciones aún no integran el listado de proyectos de inversión firmes para el ejercicio 2027, el Gobierno las presenta como parte de una estrategia de modernización del sistema de defensa, en línea con el objetivo de reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur y optimizar la capacidad de vigilancia y control de los espacios marítimos.
Plan ARMA y refuerzo de capacidades estratégicas
El proyecto también avanza en la consolidación del Plan de Adecuación y Reequipamiento Militar Argentino (Plan ARMA), lanzado este año. Esta herramienta establece que el 10% de lo obtenido por la venta, alquiler o privatización de bienes del Estado se destinará al reequipamiento de las Fuerzas Armadas. Cuando se trata de activos propios del sistema de defensa, el porcentaje de reinversión se eleva al 70%, apuntando a sostener un flujo constante de recursos para modernizar equipamiento y tecnología.
Dentro de este esquema se destacan la incorporación de cuatro helicópteros navales livianos para la Base Naval Puerto Belgrano, con un crédito asignado de 37.616 millones de pesos, orientados al mantenimiento de medios y al alistamiento operacional. A esto se suman proyectos para recuperar las capacidades aeroespaciales de la VI Brigada Aérea, la compra de munición para reservas estratégicas y operacionales, y avances en el Plan Satelital de la Defensa, que incluye desarrollos en óptica, electroóptica, criptografía cuántica, radares láser y sistemas de observación.
- Compra de submarinos, fragatas y helicópteros navales.
- Refuerzo de la capacidad aeroespacial de la Fuerza Aérea.
- Desarrollo satelital y tecnologías avanzadas para defensa.
- Reinversión de activos estatales en equipamiento militar.
Diplomacia por Malvinas y política de memoria
En el plano diplomático, el Presupuesto 2027 asigna 6.384 millones de pesos a la Secretaría de Malvinas, Antártida, Política Oceánica y Atlántico Sur, dependiente de la Cancillería. Los fondos se utilizarán para sostener acciones bilaterales y multilaterales ante la ONU y otros organismos internacionales, con el objetivo de mantener activo el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
La asignación de nuevos recursos para la Secretaría de Malvinas busca reforzar la estrategia de “diplomacia soberana” en los foros internacionales y mantener en agenda el reclamo histórico de la Argentina.
El texto contempla además la continuidad de las pensiones para los veteranos de la Guerra de Malvinas y el sostenimiento del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur, como parte de una política de memoria y reconocimiento. De esta manera, el Presupuesto 2027 combina el refuerzo del frente militar y tecnológico con la profundización de la vía diplomática y el acompañamiento a quienes combatieron en el conflicto de 1982, en un escenario regional e internacional en el que la disputa de soberanía vuelve a ocupar un lugar central.

