De los 124 defensores asesinados en todo el mundo durante 2025, el 85% de los casos ocurrió en América Latina, según un informe de Global Witness. Colombia y Brasil concentraron más de la mitad de los crímenes registrados a nivel global.

América Latina concentró el 85% de los asesinatos de defensores de tierras y del medio ambiente registrados en todo el mundo durante 2025, según un nuevo informe de Global Witness. Las disputas territoriales, el crimen organizado y los conflictos vinculados con actividades extractivas aparecen entre los principales factores detrás de la violencia.
La organización británica documentó 124 asesinatos a nivel mundial durante 2025. De ese total, el 85% ocurrió en países latinoamericanos. Así, la región se mantuvo por decimocuarto año consecutivo como la que registró la mayor cantidad de estos crímenes.
Colombia y Brasil concentraron, por sí solos, más de la mitad de los asesinatos documentados en todo el planeta. El informe también advierte sobre la presencia del crimen organizado detrás de una parte de los ataques.
“En más de un tercio de los asesinatos que documentamos, identificamos presuntos vínculos con el crimen organizado o sicarios”, afirmó a Reuters Toby Hill, investigador que dirige la campaña de Global Witness para la defensa de la tierra y el medio ambiente.
Disputas por las tierras, minería y agroindustria
Las disputas territoriales estuvieron relacionadas con más de la mitad de los asesinatos que Global Witness documentó durante 2025. Otros casos estuvieron vinculados con conflictos relacionados con la minería, la tala de árboles y la agroindustria.
El reporte también identificó quiénes resultaron más afectados por esta violencia. Casi tres cuartas partes de las personas asesinadas eran indígenas y pequeños agricultores.
“Cada una de estas muertes representa un intento, de la manera más brutal, de infundir temor en los movimientos que resisten los abusos ambientales y de derechos humanos”, señala el informe.
La cifra mundial, sin embargo, mostró una reducción frente al año anterior. Los 124 asesinatos documentados durante 2025 se ubicaron por debajo de los 146 registrados en 2024.
Global Witness advirtió que los números reales podrían ser considerablemente mayores debido a que numerosos casos no llegan a denunciarse.
Global Witness advierte por un “iceberg” de ataques
El informe remarca que los asesinatos constituyen la expresión más extrema de una problemática que también incluye otras formas de violencia y persecución contra quienes defienden las tierras y el ambiente.
“Los asesinatos son solo la forma más extrema de represalia a la que se enfrentan los defensores… Debajo de ellos se esconde un ‘iceberg’ de ataques no letales, que incluyen la criminalización, las amenazas y las campañas de desprestigio”, sostiene el documento.
Hill también vinculó el escenario con los recortes en el financiamiento internacional destinado al trabajo relacionado con los derechos humanos. Entre ellos mencionó la reducción a la mitad del personal de las Naciones Unidas en una oficina clave de Colombia y el recorte de fondos de la agencia estadounidense USAID.
“Esos recortes han tenido un impacto enorme”, afirmó el investigador. Según explicó, las reducciones debilitaron las redes de seguridad comunitarias y la capacidad de las instituciones estatales para resolver las disputas territoriales antes de que deriven en episodios violentos.

