La empresa controlante del Grupo Granja Tres Arroyos formalizó su presentación ante la Justicia comercial luego de varios meses de tensión financiera. Wade SA, otra de las sociedades del conglomerado, ya había iniciado el mismo camino.

Granja Tres Arroyos SA presentó formalmente su pedido de concurso preventivo de acreedores. De esta manera, la empresa que controla el Grupo GTA recurrió a la Justicia comercial después de que fracasaran los intentos por reestructurar sus pasivos de manera privada.
El movimiento confirma, además, una posibilidad que había comenzado a circular dentro del sector avícola. Apenas una semana antes, Wade SA, otra de las compañías del grupo, había solicitado su propio concurso preventivo. Ahora son dos las sociedades del conglomerado que buscan reorganizar sus deudas mediante esta vía judicial.
La presentación de Granja Tres Arroyos quedó radicada en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 21, Secretaría N° 42. El expediente lleva el número COM 018558/2026 y fue caratulado “Granja Tres Arroyos S.A.C.A.F.I. s/concurso preventivo”.
Dos empresas del grupo ya acudieron a la Justicia
El expediente ingresó al juzgado el 8 de septiembre y, un día después, la secretaría recibió el pase. Luego, el 10 de septiembre, el sistema registró el cambio de estado por inicio de demanda. Actualmente, la causa figura “en despacho”.
Así, Granja Tres Arroyos siguió el camino que ya había iniciado Wade SA. Esta última quedó a cargo de los activos de la ex Cresta Roja y opera las plantas que pertenecieron a aquella compañía avícola.
Sin embargo, todavía queda una incógnita dentro de la estructura empresarial. Avex SA, la tercera sociedad que integra el Grupo GTA, no registra hasta el momento una presentación propia.
El avance hacia los tribunales tampoco llegó de manera aislada. Durante los últimos meses, la compañía había intentado sostener una reestructuración financiera privada. Finalmente, esa alternativa no alcanzó para evitar el concurso.
La crisis también golpeó a las plantas y los trabajadores
Mientras las dificultades financieras se acumulaban, el conflicto comenzó a trasladarse con fuerza hacia la estructura productiva del grupo. Hubo cierres y paralizaciones de plantas, atrasos en el pago de salarios y una sucesión de despidos.
A ese escenario se sumaron reclamos judiciales impulsados por acreedores. En paralelo, la situación laboral motivó la intervención del Ministerio de Trabajo bonaerense, que meses atrás dictó una conciliación obligatoria y ordenó reincorporar trabajadores desvinculados.
La empresa, sin embargo, no cumplió esa medida en los términos establecidos. Desde entonces, las desvinculaciones continuaron acumulándose en las distintas plantas del conglomerado.
La definición ahora queda en manos de la Justicia comercial
Con el expediente iniciado, el próximo paso dependerá del juzgado comercial. La Justicia deberá resolver la apertura formal del concurso y, en caso de avanzar, establecer los plazos correspondientes dentro del proceso de reestructuración de las deudas.
Mientras tanto, la crisis mantiene abierto otro frente. Los trabajadores esperan definiciones sobre la continuidad de los puestos laborales y los salarios adeudados, en medio de un proceso que ahora trasladó buena parte de su desenlace a los tribunales.

