Quiénes se disputan el control privado de AySA

Dos grandes consorcios se posicionan para quedarse con AySA

Sede de AySA en el marco del proceso de privatización

NewsITe

El proceso de privatización de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), impulsado por el Gobierno de Javier Milei, entró en una fase clave. Dos consorcios de capitales locales fueron habilitados para presentar sus ofertas económicas con el objetivo de quedarse con el 90% del paquete accionario de la principal empresa de agua y saneamiento del país.

De un lado aparece el consorcio Rowing-Arcos-Transclor-PHX, encabezado por Rowing S.A.; del otro, el histórico Grupo Roggio, a través de Roggio ROAS S.A.U. y otras firmas vinculadas. La definición de este proceso marcará el futuro de un servicio público esencial para millones de usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires.

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Quiénes integran el consorcio liderado por Rowing

Rowing S.A. es una compañía argentina de ingeniería, construcción y servicios industriales, con experiencia en infraestructura energética, proyectos ferroviarios, telecomunicaciones, obras civiles, arquitectura y saneamiento urbano. La firma ya viene vinculada a la provisión de obras y servicios para el sector público, lo que la posiciona como un actor relevante en licitaciones estatales.

La empresa pertenece al empresario Walter Román, integrante de una familia con vínculos con el oficialismo. Según los registros de financiamiento partidario, sociedades vinculadas a Román aportaron alrededor de 40 millones de pesos a la campaña de La Libertad Avanza. Además, el grupo empresario tuvo participación en múltiples negocios con el Estado.

Uno de esos antecedentes es Urbano Express, compañía de servicios logísticos y postales asociada al holding, que obtuvo en 2025 una licitación del PAMI para la provisión de pañales para adultos mayores. Aquella contratación terminó bajo la lupa judicial, con una denuncia por presunto direccionamiento y sobreprecios.

Otro integrante del clan empresarial, Leandro Román, es socio en la Hidrovía a través de su empresa Servimagnus, lo que amplía la presencia del grupo en sectores estratégicos vinculados al transporte y la logística fluvial.

El rol clave de Transclor, Arcos y el fondo PHX

Dentro del mismo consorcio destaca Transclor, la compañía de Mauricio Filiberti. Se trata del proveedor exclusivo de policloruro de aluminio, el insumo químico fundamental para la potabilización del agua. Ese producto es, a su vez, el principal insumo que consume AySA para garantizar la calidad del servicio.

Filiberti también es socio de los empresarios José Luis Manzano y Daniel Vila en el control accionario de Edenor, una de las mayores distribuidoras eléctricas del país y principal proveedora de energía de AySA. De este modo, el consorcio pasaría a concentrar un eslabón clave en la cadena de insumos y suministros de la empresa de agua.

La propuesta incluye, además, a Arcos, una firma brasileña que opera el servicio de agua potable y alcantarillado en Río de Janeiro tras imponerse en una licitación millonaria en ese estado. Su participación suma experiencia internacional en la gestión de redes de agua y saneamiento urbanos.

El cuarto socio es PHX, un fondo de inversión con sede en Países Bajos, que aportaría respaldo financiero y capacidad de acceso a mercados internacionales de crédito, un punto sensible en un sector que demanda inversiones de largo plazo.

El Grupo Roggio, el otro competidor por AySA

La segunda oferta que compite por el control de AySA está encabezada por el Grupo Roggio, un holding con fuerte presencia histórica en obras de infraestructura y servicios públicos. Sus negocios abarcan construcción, transporte, residuos urbanos, agua y saneamiento, entre otros rubros vinculados a concesiones estatales.

En el segmento específico de agua, el grupo se encarga de la operación de Aguas Cordobesas, la concesionaria que presta el servicio en la ciudad de Córdoba. Ese antecedente lo posiciona como un actor con experiencia directa en la administración de sistemas de distribución y potabilización de agua en grandes centros urbanos.

En el área de residuos, una de sus empresas, Cliba, tiene a su cargo la recolección de basura en distintos sectores de la Ciudad de Buenos Aires. Además, en materia de transporte, Metrovías —también del grupo— opera el subte porteño y el ferrocarril Urquiza, dos servicios neurálgicos para la movilidad diaria en el Área Metropolitana.

Antecedentes judiciales y debate público

La figura más reconocida del grupo es Aldo Roggio, histórico empresario del sector, procesado en la causa conocida como “Cuadernos de las coimas”. En ese expediente declaró como arrepentido y reconoció el pago de sobornos en el marco de la obra pública, lo que reaviva cuestionamientos sobre la transparencia de las concesiones estatales.

El avance de la privatización de AySA genera debate en el plano político y social. Los defensores de la medida sostienen que el ingreso de capitales privados podría acelerar inversiones, mejorar la eficiencia y reducir el peso fiscal del Estado. Los críticos, en cambio, advierten sobre el riesgo de aumentos tarifarios, pérdida de control estatal sobre un servicio esencial y mayor concentración económica en manos de grupos ya consolidados en otros sectores regulados.

La puja entre los consorcios liderados por Rowing y el Grupo Roggio no solo definirá quién administre AySA, sino también qué modelo de gestión prevalecerá para un recurso estratégico como el agua potable.

Mientras se aguarda la presentación formal de las ofertas económicas y la evaluación técnica final, el proceso de privatización seguirá bajo la mirada atenta de usuarios, especialistas y la dirigencia política, en un contexto de fuertes discusiones sobre el rol del Estado en los servicios públicos.

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