Cunetas profundas, polvo y un vuelco: cuestionamientos a la obra sobre la Ruta 1001

La intervención realizada por la Municipalidad de Ramallo sobre la Ruta 1001, entre la Ruta 51 y el acceso a Villa Ramallo, comenzó como respuesta a reclamos, pero a pocos días de su reapertura quedó bajo cuestionamientos por las condiciones de seguridad que presenta la traza.

La intervención realizada por la Municipalidad de Ramallo sobre la Ruta 1001, entre la Ruta 51 y el acceso a Villa Ramallo, comenzó como respuesta a un reclamo sostenido de vecinos y productores, pero a pocos días de su reapertura quedó bajo cuestionamientos por las condiciones de seguridad que presenta la traza.

El Municipio realizó un importante movimiento de suelo, profundizó zanjas, banquinas y cunetas y colocó escoria y otros materiales para mejorar la transitabilidad. Sin embargo, los usuarios que comenzaron a recorrer nuevamente el camino señalaron problemas vinculados con la profundidad de los desagües, la reducción del ancho de circulación y el polvo que genera el material colocado sobre la calzada.

El domingo, a pocas horas de la reapertura, se produjo un accidente que volvió a poner el foco sobre esas condiciones. Alrededor de las 17:25, un Ford Ka volcó en la intersección de la Ruta 1001 y Dorrego, en la denominada curva del ombú. El vehículo terminó sobre su techo dentro del desagüe lateral. Su único ocupante fue asistido por Bomberos Voluntarios de Ramallo y trasladado al Hospital Gomendio. Afortunadamente, se encontraba en buen estado de salud.

El vuelco no permite atribuir automáticamente responsabilidades a la obra, pero el episodio expuso una preocupación que los vecinos ya habían planteado desde la reapertura: los nuevos desagües quedaron próximos al sector de circulación y presentan un desnivel considerable.

A esto se suma el polvo que levanta la escoria con el paso de los vehículos. La situación puede complicar la visibilidad, especialmente durante la noche, las primeras horas de la mañana y los momentos en que se presenta niebla en la zona.

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La situación adquiere particular relevancia porque el propio intendente Mauro Poletti había advertido sobre las condiciones del camino antes de habilitarlo. Al anunciar la reapertura, pidió circular con precaución y respetar los límites de velocidad. También señaló que, luego de remarcar los desagües, “quedó más angosto el camino” y advirtió que la presencia de barro y escoria podía generar riesgos para quienes circularan a alta velocidad.

Esa advertencia oficial pone de manifiesto que las características de la nueva traza eran conocidas antes de habilitar la circulación. Aun así, los vecinos cuestionan que no se hayan incorporado mayores medidas de señalización y prevención en los sectores donde los desniveles quedaron próximos a la calzada.

El reclamo no apunta a la decisión de reparar la Ruta 1001, una obra que había sido solicitada durante mucho tiempo. El cuestionamiento está dirigido al resultado y a las condiciones en las que fue habilitada.

La ausencia de una demarcación suficiente, iluminación y señalización específica sobre los desagües profundos agrega preocupación en una vía utilizada diariamente por vecinos, productores y trabajadores.

El accidente ocurrido durante el primer fin de semana de circulación vuelve necesario que el Municipio revise las condiciones de la intervención y evalúe las correcciones que sean necesarias.

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