A 40 años del primer trasplante de médula ósea en el país

El hito médico que cambió la historia de la hematología argentina

Equipo médico del Hospital Británico pionero en trasplante de médula ósea en Argentina

NewsITe

Hace cuatro décadas, un procedimiento realizado en el Hospital Británico de Buenos Aires marcó un punto de inflexión para la medicina nacional: el primer trasplante de médula ósea –hoy denominado trasplante de células progenitoras hematopoyéticas– efectuado en la Argentina. Aquella intervención, concretada el 13 de septiembre de 1986, abrió la puerta a un tratamiento que, hasta entonces, solo podía intentarse en el exterior.

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El equipo fue liderado por el Dr. Eduardo Bullorsky y contó con la participación de profesionales de múltiples disciplinas. El procedimiento fue alogénico, es decir, utilizando células de un donante compatible, y se inscribió como un hito regional en un contexto en el que la mayoría de los pacientes no llegaba a viajar fuera del país por demoras, costos y la falta de estructuras adecuadas para el seguimiento.

De acuerdo con datos del Hospital Británico, desde aquel primer trasplante se realizaron en esa institución más de 1.140 procedimientos, consolidando un programa de referencia en la especialidad. “Antes de 1986, la gran mayoría nunca llegaba a concretar el trasplante por demoras, falta de recursos o ausencia de especialistas para el seguimiento posterior. El primer trasplante salvó muchas vidas desde ese mismo día al democratizar el acceso real para cientos de pacientes”, remarcó el Dr. Germán Stemmelin, jefe del Servicio de Hematología y de la Unidad de Linfoma.

Del sueño pionero a un programa consolidado

El camino hacia ese logro comenzó varios años antes. En 1981, Bullorsky se incorporó al Hospital Británico tras formarse en el Instituto de Investigaciones Médicas Prof. Dr. Alfredo Lanari, donde realizó su residencia en Clínica Médica y su especialización en Hematología. Con la mira puesta en el desarrollo del trasplante de médula, en 1985 viajó al Hospital Hadassah de Jerusalén para completar un fellowship en la materia bajo la tutoría del reconocido especialista Dr. Shimon Slavin.

A su regreso a la Argentina, el hematólogo inició junto al Hospital Británico la preparación de las condiciones necesarias para poner en marcha el programa de trasplantes. El proyecto involucró a áreas clave como Infectología, Diagnóstico por Imágenes, Laboratorio, Hemoterapia y Medicina Transfusional, además de un trabajo coordinado de enfermería especializada y servicios de apoyo para pacientes y familias.

El 13 de septiembre de 1986, ese esfuerzo conjunto se tradujo en el primer trasplante alogénico de células progenitoras hematopoyéticas realizado en el país. Además de evitar el desarraigo y los costos de las derivaciones al exterior, el avance permitió que los pacientes atravesaran un tratamiento de altísima complejidad cerca de su entorno afectivo, un factor considerado clave en procesos prolongados y exigentes.

Qué es y para qué sirve el trasplante de médula ósea

El trasplante de células progenitoras hematopoyéticas es un tratamiento de alta complejidad indicado para diversas enfermedades oncohematológicas, inmunológicas y patologías de la médula ósea. Busca reemplazar o “reiniciar” el sistema hematopoyético del paciente, permitiendo la recuperación de la producción normal de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.

  • Trasplante alogénico: las células provienen de un donante compatible, ya sea un familiar o un donante no relacionado identificado a través de registros nacionales e internacionales.
  • Trasplante autólogo: se utilizan células del propio paciente, recolectadas y preservadas previamente para luego ser reinfundidas tras tratamientos intensivos como la quimioterapia.

Uno de los desafíos centrales del trasplante alogénico es encontrar un donante compatible. Cuando se evalúa entre hermanos, la probabilidad de compatibilidad ronda uno en cuatro. En la actualidad, los bancos de donantes y el registro de células progenitoras hematopoyéticas ampliaron de manera significativa las posibilidades de hallar un donante adecuado, incluso fuera del núcleo familiar.

Cuatro décadas de avances y expansión en Argentina

A lo largo de estos 40 años, el programa del Hospital Británico acompañó la evolución científica y tecnológica de la especialidad, con un fuerte énfasis en el trabajo interdisciplinario y la formación de recursos humanos. El soporte transfusional y la atención a pacientes inmunocomprometidos se volvieron pilares indispensables, con esquemas de seguimiento que pueden extenderse durante meses.

La Dra. Silvina Palmer, jefa del Departamento de Trasplantes del Hospital Británico, destacó el impacto del camino iniciado por Bullorsky: “El hito del Dr. Bullorsky impulsó a todo el sistema: hoy Argentina cuenta con 30 Unidades de Trasplante y en 2025 se realizaron 1.458 procedimientos en el país, alcanzando tasas comparables a las de países desarrollados. Además, en estas cuatro décadas hemos formado a decenas de especialistas de toda Sudamérica”.

“El primer trasplante salvó muchas vidas desde ese mismo día al democratizar el acceso real para cientos de pacientes”, subrayó el Dr. Germán Stemmelin.

Actualmente, el Hospital Británico realiza alrededor de 50 trasplantes de células progenitoras hematopoyéticas por año en sus distintas modalidades, incluyendo trasplantes alogénicos relacionados y no relacionados, autólogos y procedimientos a partir de sangre de cordón umbilical, tanto en adultos como en pacientes pediátricos.

A cuatro décadas de aquel hito fundacional, el trasplante de médula ósea dejó de ser una opción excepcional para transformarse en una herramienta terapéutica consolidada dentro de la medicina argentina, con estándares que se equiparan a los de los principales centros del mundo y con un impacto directo en la sobrevida y la calidad de vida de miles de pacientes.

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