Arquitectos y desarrolladores de esta ciudad encuentran en las instalaciones totalmente eléctricas una alternativa que simplifica la obra, reduce costos y agiliza los tiempos de ejecución. La tendencia, que también se observa en otros mercados, alcanza especialmente a los nuevos edificios y viviendas.

De la redacción de EL NORTE
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La decisión sobre cómo abastecer de energía una vivienda dejó de estar necesariamente asociada a la instalación de gas natural. En nuevas construcciones, la posibilidad de resolver calefacción, agua caliente, climatización y buena parte del equipamiento mediante electricidad gana espacio, especialmente en edificios donde la instalación de una red de gas implica más requerimientos técnicos y tiempos de habilitación.
Desde el ámbito de la arquitectura local señalan que la elección de instalaciones eléctricas responde, en buena medida, a una cuestión práctica. La colocación es más sencilla y, principalmente en los edificios, evita parte de las instancias que requiere una instalación completa de gas para su aprobación.
“Últimamente la mayoría de los edificios son todos eléctricos, pero por una cuestión de costos y de habilitación”, explicó una arquitecta vinculada al desarrollo de obras en la ciudad. La eliminación de la red de gas también evita la colocación de cañerías, ventilaciones y otros requerimientos que deben contemplarse desde el proyecto y verificarse durante la obra.
En un proyecto nuevo, esta diferencia puede ser significativa. Prescindir de la red de gas permite reducir materiales y tareas y, al mismo tiempo, puede acortar los tiempos hasta la finalización.
“Tranquilamente las construcciones hoy pueden ser totalmente eléctricas, sin tener nada de gas”, sostuvo la arquitecta, una posibilidad que, según explicó, ya forma parte de las decisiones que se toman al proyectar nuevas viviendas y edificios.
El cambio también está relacionado con la evolución de la tecnología. La electricidad dejó de estar limitada a los sistemas tradicionales de resistencias, que durante mucho tiempo tuvieron un consumo elevado. Actualmente existen equipos más eficientes, como los sistemas de climatización Inverter y las bombas de calor, además de cocinas de inducción, que permiten resolver distintas necesidades de una vivienda con un consumo menor al de los equipos eléctricos convencionales.
La climatización y el agua caliente son dos de los usos que con mayor facilidad pueden resolverse de esta manera. Un termotanque eléctrico, por ejemplo, evita la necesidad de incorporar una instalación de gas y sus correspondientes conductos de ventilación. Frente a la renovación del artefacto después de varios años, también puede optarse directamente por su reemplazo, sin necesidad de realizar trabajos sobre una red de gas.
Tendencia global
La tendencia hacia viviendas totalmente eléctricas no es exclusiva de San Nicolás. En distintos mercados la construcción nueva avanza hacia sistemas que reducen o directamente eliminan el uso de combustibles dentro de las viviendas. Entre los motivos aparecen la búsqueda de mayor eficiencia, la simplificación de las instalaciones y la posibilidad de incorporar en el futuro fuentes renovables, como la generación solar.
En Argentina, el proceso tiene características propias. El atractivo de una construcción sin gas está vinculado principalmente con cuestiones económicas y operativas. Para un desarrollador, evitar una segunda red de servicios puede simplificar la obra y reducir las etapas de aprobación.
En los edificios, esta diferencia puede ser mayor por la escala de la instalación. Una vivienda totalmente eléctrica concentra sus necesidades energéticas en la red eléctrica, pero también requiere prever una potencia suficiente para atender consumos que pueden coincidir, como climatización, termotanques y cocinas.
En los nuevos desarrollos es necesario contemplar desde el proyecto la potencia requerida y las condiciones de conexión. En San Nicolás, esto también supone prever la disponibilidad necesaria para atender nuevos consumos, de acuerdo con las características y necesidades energéticas de cada obra.
La tendencia empieza a hacerse visible en la forma de diseñar las viviendas. La instalación de gas, durante décadas habitual en las obras nuevas, deja de ser indispensable en algunos casos, que encuentran en la electricidad una alternativa capaz de simplificar la construcción y reducir tiempos y costos.

