China reclama a Italia y la UE por visita de figura taiwanesa

Tensión diplomática entre China, Italia y la Unión Europea por Taiwán

Sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de China

NewsITe

China expresó su malestar formal ante el Gobierno de Italia y las instituciones de la Unión Europea por la visita a Roma de Hsiao Bi-khim, figura destacada de la política taiwanesa, para participar de una conferencia. La reacción de Beijing vuelve a poner en primer plano el conflicto diplomático en torno al estatus de Taiwán y el principio de “una sola China”, eje central de la política exterior del gigante asiático.

La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning, confirmó en una conferencia de prensa que se realizaron “gestiones solemnes” ante las autoridades italianas y europeas. Según señaló, la presencia de dirigentes que defienden la independencia de la isla constituye, a juicio de Beijing, una provocación política que vulnera los compromisos asumidos por los países que mantienen vínculos diplomáticos plenos con China continental.

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Mao apuntó directamente contra las autoridades del gobernante Partido Progresista Democrático (PPD) de Taiwán y contra “ciertos políticos” europeos, a quienes acusó de recurrir a “todo tipo de artimañas para buscar publicidad” bajo consignas de “democracia” y “libertad”. Para la diplomacia china, estos contactos forman parte de una estrategia para avanzar hacia la independencia formal de la isla mediante el apoyo de fuerzas externas.

El principio de una sola China y la disputa por Taiwán

Durante su intervención, la vocera reiteró que, para Beijing, “solo existe una China en el mundo y Taiwán es una parte inalienable de su territorio”. Este enfoque es el corazón del llamado principio de una sola China, reconocido por la Organización de las Naciones Unidas desde 1971, cuando la República Popular China ocupó el asiento que hasta entonces detentaba la República de China (Taiwán).

En este marco, China sostiene que cualquier forma de intercambio oficial entre gobiernos que la reconocen diplomáticamente y las autoridades taiwanesas constituye una vulneración de ese principio. Por eso, el contacto de dirigentes italianos y europeos con representantes taiwaneses suele generar protestas formales, como ocurrió en esta ocasión.

Beijing considera que tales gestos envían una señal política a favor de la autonomía de la isla, que cuenta con gobierno propio, fuerzas armadas y un sistema democrático activo, pero que no es reconocida como Estado independiente por la mayoría de los países del mundo. Italia y los Estados miembros de la UE mantienen relaciones oficiales con la República Popular China y solo vínculos no oficiales con Taiwán, principalmente económicos y culturales.

Relaciones con Italia y la Unión Europea bajo la lupa

Mao recordó que el principio de una sola China es “una norma universalmente reconocida en las relaciones internacionales y un consenso común de la comunidad internacional”, y subrayó que constituye “la base política” tanto de las relaciones entre China e Italia como del vínculo entre China y la Unión Europea en su conjunto.

En consecuencia, la Cancillería china reclamó a las partes implicadas que respalden con hechos sus declaraciones públicas. “Instamos a las partes pertinentes a honrar el principio de una sola China con acciones concretas”, afirmó la portavoz, en un mensaje dirigido tanto a Roma como a Bruselas.

La cuestión taiwanesa es uno de los puntos de fricción crecientes entre Beijing y las capitales europeas, en un contexto en el que la UE busca equilibrar su relación económica con China con sus alianzas políticas y de seguridad con Estados Unidos y otros socios del Indo-Pacífico. Cada gesto diplomático en torno a Taiwán es seguido con atención, ya que puede impactar en la estabilidad regional y en el delicado entramado de la política internacional en Asia-Pacífico.

“Instamos a las partes pertinentes a honrar el principio de una sola China con acciones concretas”, advirtió Mao Ning, vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores chino.

Mientras tanto, Taiwán continúa reforzando sus lazos con legisladores y organizaciones de Europa y otras regiones, en busca de mayor visibilidad internacional. El episodio en Italia se suma a una serie de visitas y contactos que, aunque no equivalen a un reconocimiento diplomático formal, alimentan la disputa narrativa entre Beijing y Taipéi sobre el futuro político de la isla.

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