El dirigente nicoleño –vicepresidente de la Federación Económica y de la Asociación de Industriales de la provincia de Buenos Aires– manifestó un diagnóstico alarmante sobre el escenario productivo. En diálogo con EL NORTE, puso el foco en el deterioro general de la actividad industrial, que se expresa ahora en las dificultades para sostener la cadena de pagos. Y advirtió: “Si este proceso no se revierte pronto, habrá muchas caídas de empresas en los próximos meses”.

De la Redacción de EL NORTE
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La Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires dio a conocer recientemente dos informes sobre el presente de la actividad económica sectorial. En uno se ve el impacto de la crisis en el empleo y el cierre de fábricas; en otro se hace hincapié en el costo bonaerense. En diálogo con EL NORTE, el dirigente industrial nicoleño Juan Carlos Uboldi manifestó preocupación porque ‘la caída del sector industrial no se detiene’.
“La caída del sector industrial es permanente en todo el país, sostenida en la caída de la demanda y el costo financiero. Estamos en niveles muy inferiores a los del inicio de la actual gestión de gobierno. Esto hace que se haya resentido ahora la cadena de pagos en forma general. Estamos preocupados porque vemos que este proceso no se detiene”, expresó.
Y agregó: “Es fundamental revertirlo buscando mejorar la rentabilidad de las empresas, asegurando el empleo y paralizando los embargos de la AFIP para no sacar más empresas del sistema productivo, y generar planes de pago para que la asfixia impositiva no las termine de derrumbar. Estamos muy preocupados; es un proceso en el que si no se revierte pronto, va a haber muchas caídas de empresas en los próximos meses”.
Uboldi es vicepresidente primero de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA); vicepresidente de la Asociación de Industriales de la provincia de Buenos Aires (Adiba); vicepresidente segundo de la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás y director del Sector Industrial de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
El Centro de Estudios Económicos Bonaerense de la UIPBA calculó que entre mayo de 2023 y mayo de 2026 dejaron de operar 1306 unidades productivas industriales en territorio provincial. En el mismo período se perdieron 41.975 puestos fabriles, equivalentes al 44,8% de la caída nacional. Las cinco cadenas con mayor sobrecarga de Ingresos Brutos redujeron su empleo un 11,6%, frente a una contracción del 7,8% en el resto del país.
Actualmente, marcaron, quedan unas 20.300 unidades productivas que emplean a poco más de 483.000 personas. A este número se llegó después de 18 meses consecutivos de cierres: desde noviembre de 2024 no hubo un solo mes con saldo positivo, advirtieron los industriales de la provincia.
El desempeño también se encuentra atravesado por cuestiones tributarias, el consumo, las importaciones, las tasas de interés, el costo energético y los problemas propios de cada actividad.
Presión impositiva
Los empresarios repasaron en un reciente encuentro el deterioro de la actividad manufacturera y expusieron las dificultades que enfrentan por la caída de las ventas, el costo del financiamiento, la presión impositiva y la competencia de productos importados.
La industria manufacturera de la provincia de Buenos Aires paga más Ingresos Brutos que otras jurisdicciones, precisaron desde la UIPBA. Según su análisis, la presión tributaria efectiva de Ingresos Brutos sobre el valor agregado industrial alcanza el 4,7% en la PBA, mientras que en Córdoba se ubica en el 3,5% y en Santa Fe en el 3,6%.
Las cámaras fabriles reactivan el pedido para llevar a cero Ingresos Brutos en las pequeñas empresas, en el territorio bonaerense, al mismo tiempo que solicitan cambios en los tributos nacionales y municipales. El planteo empresario busca establecer una alícuota del 0% para micro y pequeñas industrias y elevar de $1800 millones a $3200 millones anuales el límite de facturación contemplado para acceder al beneficio.
Un relevamiento de la Unión Industrial Argentina reveló que el 47,6% de las empresas tuvo dificultades para afrontar al menos uno de sus compromisos habituales. Los mayores problemas aparecieron en las obligaciones fiscales y comerciales. El 34,6% de las empresas no logró pagar la totalidad de sus impuestos y el 33,3% registró incumplimientos con proveedores. Más atrás se ubicaron los compromisos financieros, con el 25,6%; los servicios públicos, con el 16,3%; y los salarios, con el 12,7%.

