Reclamos y defensas tras el colapso del control aéreo británico

NewsITe
Cerca de 300 vuelos fueron cancelados en el Reino Unido este miércoles, en la continuidad del caos generado por una grave falla en el sistema de procesamiento de los Servicios Nacionales de Tráfico Aéreo (NATS). El incidente, que se sumó a las 1.700 cancelaciones registradas el martes, dejó a más de 330.000 pasajeros afectados y reavivó el debate sobre la conducción del organismo.
Aun con el escenario de fuerte disrupción, el gobierno británico cerró filas detrás de la cúpula de NATS. Un portavoz del primer ministro confirmó que Downing Street mantiene su confianza en el director ejecutivo, Martin Rolfe, pese a que bajo su gestión se registraron tres fallas significativas en apenas cuatro años.
Desde el sector privado, sin embargo, las críticas fueron contundentes. El director ejecutivo de Ryanair, Michael O’Leary, reclamó la renuncia inmediata de Rolfe y sostuvo que su posición es “insostenible” tras la repetición de incidentes. En declaraciones citadas por medios británicos, afirmó que el sistema de control de tráfico aéreo del Reino Unido es uno de los más caros de Europa y, aun así, “sigue fallando repetidamente”. Según el diario The Telegraph, Rolfe percibe un salario anual de 1,5 millones de libras (unos 2,03 millones de dólares).
Descartan ciberataque pero anuncian una investigación “muy exhaustiva”
En su defensa, Rolfe negó que la caída del sistema se haya originado en un ciberataque y aseguró que se realizará “una investigación muy, muy exhaustiva y completa” para determinar las causas técnicas del apagón. En diálogo con la BBC, el ejecutivo sostuvo que, pese al incidente, NATS ofrece “uno de los mejores servicios del mundo” en materia de seguridad y gestión del espacio aéreo.
La aerolínea Ryanair volvió a marcar antecedentes: su director de Operaciones, Neal McMahon, consideró que el episodio fue provocado por “exactamente el mismo problema” que desencadenó el colapso del control de tráfico aéreo en agosto de 2023. En esa oportunidad, la suspensión de vuelos en varios aeropuertos británicos afectó los planes de más de 700.000 pasajeros por una falla en el procesamiento de un plan de vuelo que llevó al sistema a un bucle y su posterior apagado.
Aeropuertos saturados y advertencias a los pasajeros
British Airways fue una de las compañías más golpeadas: debió cancelar cerca de 200 vuelos y reorganizar su programación. La empresa informó que sus equipos trabajaron durante toda la noche para rearmar el cronograma del miércoles, con el objetivo de operar la mayor cantidad posible de servicios tras la interrupción generalizada.
Heathrow, el principal aeropuerto londinense, comunicó que las operaciones comenzaban a normalizarse, pero instó a los pasajeros a dirigirse a las terminales únicamente si tenían la confirmación de su vuelo. En un mensaje difundido en X, advirtió que persistirán alteraciones mientras las aerolíneas reubican aviones y tripulaciones. Gatwick emitió un mensaje similar, al remarcar que la recuperación total demandará tiempo.
- Más de 330.000 pasajeros sufrieron demoras o cancelaciones, según Airlines UK.
- Al menos 155.000 viajeros padecieron cancelaciones directas y otros 180.000 fueron alcanzados por importantes retrasos.
- NATS brinda servicios de control de tráfico aéreo a 15 aeropuertos británicos bajo un esquema de asociación público-privada.
“Las aerolíneas y los pasajeros que operan en el Reino Unido siguen pagando las consecuencias”, advirtió Michael O’Leary, de Ryanair, al exigir la salida de Martin Rolfe.
Mientras continúa el análisis técnico de lo ocurrido, el episodio vuelve a poner bajo la lupa la resiliencia de la infraestructura crítica de transporte del Reino Unido y la necesidad de invertir en sistemas que reduzcan el riesgo de nuevos colapsos, en un contexto de creciente demanda y cielos cada vez más congestionados en Europa.

