El OIEA eleva la presión y remite a Irán al Consejo de Seguridad

El caso nuclear iraní vuelve al centro de la escena internacional

Sede del OIEA y banderas de Naciones Unidas

NewsITe

El Consejo de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) decidió remitir formalmente el caso nuclear de Irán al Consejo de Seguridad de la ONU, en una resolución que reaviva las tensiones en Medio Oriente y marca el mayor gesto de presión diplomática contra Teherán en las últimas dos décadas.

La resolución, impulsada por Gran Bretaña, Francia, Alemania y Estados Unidos, fue aprobada con 23 votos a favor, 3 en contra y 8 abstenciones. Rusia, China y Níger se opusieron al texto, que denuncia el “incumplimiento” de Irán en sus obligaciones de información y transparencia ante el organismo atómico.

– Publicidad –

Se trata de la primera vez en 20 años que el OIEA remite a Irán al Consejo de Seguridad específicamente por este tipo de irregularidades, en un contexto atravesado por ataques militares, denuncias cruzadas y un acuerdo nuclear de 2015 que, en los hechos, quedó sin efecto.

Falta de acceso y preocupación por las instalaciones nucleares

Desde junio de 2025, cuando Israel lanzó una ofensiva de 12 días sobre territorio iraní con apoyo de Estados Unidos, varias instalaciones nucleares fueron blanco de bombardeos. Desde entonces, el OIEA viene advirtiendo sobre las dificultades para acceder a sitios clave, verificar equipos y rastrear materiales.

La situación se agravó con la nueva guerra iniciada el 28 de febrero, que volvió a poner bajo fuego distintas infraestructuras estratégicas. El organismo con sede en Viena reclama inspecciones sin restricciones para poder evaluar con precisión el estado del programa nuclear iraní y el destino de sus reservas de uranio enriquecido.

Antes de los ataques de 2025, el OIEA estimaba que Irán disponía de unos 440 kilos de uranio enriquecido al 60 %, un nivel muy cercano al 90 % requerido para la fabricación de armas nucleares y muy por encima del límite de 3,67 % fijado en el acuerdo firmado en 2015 entre Teherán y las potencias mundiales.

Una medida con fuerte peso político y efecto limitado

El texto aprobado expresa su “grave preocupación” por el incumplimiento persistente de Irán e insta a Teherán a corregir “con urgencia” las falencias detectadas. También reclama que el país se siente a dialogar, sin condiciones previas, para reconstruir la confianza internacional en el carácter exclusivamente pacífico de su programa atómico.

Sin embargo, el alcance concreto de la decisión aparece acotado: China y Rusia, dos aliados clave de Irán, tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad, por lo que la adopción de nuevas sanciones resulta improbable en el corto plazo. En ese marco, la resolución tiene un alto contenido simbólico y aumenta el aislamiento político de Teherán, pero no asegura cambios inmediatos en el terreno.

Respuesta desafiante de Irán y llamado del OIEA

Irán reaccionó con desdén. Su embajador ante el OIEA, Reza Najafi, definió la resolución como una “herramienta política” y aseguró que la cooperación con el organismo se dará únicamente en la medida en que lo permitan las condiciones de seguridad internas y regionales.

La misión iraní en Viena pidió además al director general del OIEA, el argentino Rafael Grossi, que reclame a Estados Unidos e Israel el cese de lo que calificó como “ataques ilegales” contra su territorio. También cuestionó como “poco profesional y politizada” la cobertura que el organismo hace de la cuestión nuclear iraní.

Desde la conducción del OIEA insisten en que la falta de datos y acceso genera un riesgo de proliferación que preocupa a toda la comunidad internacional. Grossi remarcó que permitir el ingreso de inspectores a las instalaciones clave tendría “repercusiones positivas” para Irán, al abrir la puerta a una distensión diplomática y a eventuales negociaciones más amplias.

“La transparencia total y el acceso oportuno son esenciales para demostrar la naturaleza pacífica de cualquier programa nuclear”, reiteran fuentes del organismo en Viena.

Mientras Israel y Estados Unidos acusan a Teherán de buscar el desarrollo de un arma nuclear, el gobierno iraní insiste en que sus actividades tienen fines exclusivamente civiles. El pulso entre presión internacional, contracarga diplomática y tensiones militares vuelve a colocar al expediente nuclear iraní en el centro del tablero global.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -