Lavezzi volvió a encontrarse con el público del Napoli. Su aparición tuvo repercusión en redes, mientras continúa el tratamiento de recuperación del que habló en una entrevista con Migue Granados.

Ezequiel “Pocho” Lavezzi asistió a un homenaje del Napoli, donde los hinchas lo recuerdan con cariño por su paso por el equipo. Durante el encuentro, el exfutbolista de 41 años brindó una entrevista cuyas imágenes circularon en redes sociales.
Algunos usuarios señalaron que se observaban temblores mientras hablaba. Ante esos comentarios, Laura Ubfal mencionó el tratamiento que realiza el exdelantero y planteó una posible relación con la medicación, aunque no aportó una confirmación médica sobre su caso.
“Pocho vino haciendo un tratamiento de rehabilitación y seguramente el tema podría tener que ver con la medicación indicada”, sostuvo la periodista desde su sitio web. Esa explicación constituye una posibilidad y no permite afirmar que los temblores sean habituales en todas las personas que atraviesan una recuperación.
El exjugador de la Selección Argentina, San Lorenzo y PSG había contado en Olga que estuvo un mes internado para tratar sus adicciones. Durante la charla con Migue Granados, también explicó que continúa con ayuda profesional.
El acompañamiento de su hijo y el proceso de recuperación
Lavezzi recordó que una conversación con su hijo resultó decisiva para buscar ayuda. Según relató, el adolescente lo sentó y le dijo “un montón de cosas” que lo llevaron a revisar su situación.
“Dije ‘no, ¿qué estoy haciendo?’. Se daba cuenta de cosas y dije ‘No le puedo cagar la vida a mi hijo’. Tuve que pasar por un montón de momentos, que hoy sigo con un tratamiento, pero pasé por cosas turbias”, explicó.
Tras esa conversación, el exfutbolista aceptó ingresar a una clínica. Allí compartió su experiencia con personas ajenas al ambiente del fútbol y comenzó a reflexionar sobre el camino que había recorrido.
“Me convencieron y me interné. Estuve curtiéndola en una clínica con gente que no conocía, que notaba que no tenía nada que ver con mi palo y todo eso también te lleva a darte cuenta de cómo te fuiste equivocando en el camino y decís no quiero eso”, contó.
Aunque reconoció una resistencia inicial a la internación, Lavezzi destacó que la experiencia lo ayudó. “No me daba vergüenza estar ahí, estuve muy renegado de entrada pero después me terminó haciendo bien. Tuve buena onda con la gente. Estuve un mes ahí y hoy sigo luchando y en tratamiento para seguir mejorando”, expresó.

