Durante la tercera jornada del juicio en París, el director de la investigación detalló cómo los acusados volvieron a encontrar al ex Puma Federico Martín Aramburu y a Shaun Hegarty tras una pelea en un bar. También expuso los resultados de los allanamientos y el recorrido de la fuga.

La secuencia de seis disparos en 45 segundos y el recorrido de una camioneta que buscó a Federico Martín Aramburu y a su amigo Shaun Hegarty concentraron parte de la tercera jornada del juicio por el asesinato del ex Puma. Ante la corte, el comisario Maximilien Gruselle sostuvo que los últimos cuatro disparos ocurrieron en apenas cuatro segundos.
Aramburu tenía 42 años cuando lo asesinaron en París, durante la noche del 18 al 19 de marzo de 2022, después de una pelea en el bar Mabillon. Según la reconstrucción que presentó el investigador, la Jeep que conducía Lyson Rochemir buscó a los dos amigos tras el enfrentamiento y Romain Bouvier le pidió que detuviera el vehículo.
Los testimonios que la policía recogió inmediatamente después del ataque coincidieron, en términos generales, en una misma descripción: un hombre disparaba contra otro con el brazo extendido. Gruselle también detalló que Aramburu presentaba dos heridas en la parte delantera del cuerpo y otras cuatro en la espalda, incluida una en la columna vertebral.
Durante esa exposición, la corte mostró fotografías del cuerpo del exjugador argentino. Su familia se retiró de la sala mientras continuaba la presentación del material.
La pelea en el bar y el paso de Aramburu por el hotel
La acusación reconstruyó el enfrentamiento inicial mediante videos y declaraciones de empleados y testigos. Gruselle describió una “pequeña bofetada” de Loïk Le Priol a Hegarty, seguida de un tirón de capucha de Aramburu y una pelea en la que, según varios testimonios, los rugbiers llevaron la ventaja.
El vigilante del Mabillon declaró que Le Priol le mostró un brazalete policial y un arma para hacerse pasar por agente. Según su relato, el guardia le creyó y se apartó; las imágenes del enfrentamiento que difundió la televisión francesa también atribuyeron al acusado la amenaza “Voy a matarlo”.
Durante la audiencia surgió otra frase que los testimonios atribuyeron a Bouvier cuando subía a la camioneta. “Deberían habernos dejado hacerlo, íbamos a reventarlos”, le habría dicho a un empleado del bar.
Después de la pelea, Aramburu y Hegarty llegaron heridos a su hotel y pidieron hielo para colocarse sobre las lesiones. Un trabajador recordó que el argentino tenía una herida sangrante en la sien y destacó que ninguno de los dos se mostró agresivo.
El empleado contó que ambos hicieron el pedido “muy amablemente” y que Aramburu se disculpó “por dejar caer gotas al suelo”. También recordó que, mientras lo atendía, el ex Puma dijo: “Es la vida”.

Según la reconstrucción de la audiencia que publicó el medio francés La Dépêche du Midi, los amigos permanecieron unos dos minutos en el establecimiento. En ese intervalo, Le Priol pasó corriendo frente al hotel y la Jeep se detuvo cuando ambos salieron.
“Por unos segundos no habría pasado nada”, expresó un policía durante la audiencia. La secuencia formó parte de la exposición sobre cómo los acusados volvieron a encontrar a los rugbiers antes de los disparos.
Las armas, los allanamientos y la reconstrucción de la fuga
Otro tramo de la jornada abordó el registro del departamento de Bouvier, donde los investigadores encontraron más de 1.000 cartuchos, material para mantenimiento de armas, fundas y distintivos policiales. Gruselle describió los elementos hallados en el inmueble de 20 metros cuadrados como un “verdadero arsenal” y cuestionó la explicación del acusado, quien se presentó como coleccionista de armas antiguas.
El comisario también rechazó la denuncia de Bouvier sobre una supuesta puesta en escena policial. Explicó que los investigadores agruparon las armas en la entrada como parte del procedimiento habitual.
En el departamento, la policía encontró un ejemplar de Mein Kampf, otros libros vinculados con la ultraderecha y una estatuilla de Adolf Hitler. Gruselle aclaró que también había lecturas variadas, entre ellas el Corán y obras clásicas.
En la vivienda de Rochemir, los investigadores localizaron el teléfono de Le Priol sin tarjeta SIM, placas de chaleco antibalas y objetos vinculados con la ultraderecha. La investigación también identificó al principal acusado como exintegrante del Groupe Union Défense (GUD), un grupo violento de extrema derecha ya disuelto.
Respecto de la fuga, la reconstrucción policial indicó que Rochemir recogió a Bouvier a la altura del puente del Alma, donde habían ocultado el arma del crimen. Cuando el presidente de la corte preguntó cómo la habían encontrado, Gruselle respondió que una persona había señalado el lugar, aunque no recordaba su identidad.
El magistrado precisó entonces que Le Priol había aportado esa indicación y el acusado asintió desde el banquillo. En su primera declaración durante el juicio, el principal acusado había sostenido: “disparé en legítima defensa”.
El seguimiento final
La policía también siguió parte del recorrido posterior de la camioneta, que recogió a Le Priol en los muelles cercanos al Sena y luego lo dejó en un lugar que no pudo identificar. Las matrículas de la Jeep y de un Fiat 500 permitieron identificar a Le Priol y a Rochemir.
La audiencia se interrumpió cuando comenzaba a intervenir la defensa de Le Priol, después de que un integrante del jurado solicitara una suspensión. Los abogados protestaron porque buscaban responder de inmediato, pero el presidente de la corte dispuso la pausa del mediodía.
Aramburu había viajado a París con el plan de asistir al partido entre Francia e Inglaterra por el Torneo de las Seis Naciones. Antes del crimen, había cenado con Marcelo Bosch, José Orengo y Octavio Bartolucci, excompañeros de la selección argentina.
Con Los Pumas disputó 22 partidos y marcó ocho tries, entre ellos uno frente a Francia en el encuentro por el tercer puesto del Mundial de 2007. También fue bicampeón del rugby francés con Biarritz y jugó en Perpignan, Dax y Glasgow Warriors.

