La última guerra de Chiche Gelblung en Ucrania

El reportero que eligió estar siempre donde ocurría la historia

Samuel 'Chiche' Gelblung durante su cobertura en Ucrania

NewsITe

La muerte de Samuel “Chiche” Gelblung, a los 82 años, volvió a poner bajo la lupa uno de los capítulos más impactantes de su extensa trayectoria: la cobertura de la guerra en Ucrania que realizó a los 78 años. Fiel a su estilo, el periodista decidió viajar al frente del conflicto en marzo de 2022, pocos días después del inicio de la invasión rusa, convencido de que los comunicadores debían estar en el lugar de los hechos y no limitarse a relatar a distancia.

Antes de subirse al avión, desde Buenos Aires, explicaba que “toda mi vida traté de estar donde hay que estar”. Esa premisa fue la que lo llevó a embarcarse hacia Europa del Este junto al camarógrafo Marcelo “Chelo” Álvarez. El itinerario incluyó primero una escala en Polonia y luego el intento, no exento de riesgos, de cruzar la frontera hacia territorio ucraniano, en medio de un paisaje atravesado por el miedo y la incertidumbre.

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En sus primeras salidas al aire, desde rutas cercanas al límite entre Polonia y Ucrania, Gelblung describía una escena de contrastes: por un lado, camiones y autos circulando casi con normalidad; por el otro, a menos de 100 kilómetros, una guerra abierta con tanques avanzando hacia Kiev. “La guerra tiene muchas realidades”, señalaba, al destacar esa convivencia entre lo cotidiano y lo dramático, un rasgo que marcó buena parte de su cobertura.

Refugiados, frío extremo y el límite de la tarea periodística

El equipo también recorrió campos de refugiados instalados del lado polaco, donde se concentraban personas que habían conseguido huir del conflicto. Allí, Chiche mostró familias enteras con chicos a cuestas, buscando comida y abrigo en medio de temperaturas bajo cero. Las imágenes y sus relatos daban cuenta del costado más humano de la guerra: gente arrancada de su vida cotidiana, sin saber cuándo ni cómo podría regresar a su hogar.

Tras varios intentos y negociaciones, Gelblung y Álvarez lograron finalmente ingresar a Ucrania. El 4 de marzo de 2022, el periodista transmitió desde Lviv, una ciudad del oeste del país que se convirtió en centro de paso y refugio para miles de desplazados internos. Allí narró la tensión previa al toque de queda y el clima de desconfianza generalizada, donde cada cámara podía ser vista como una amenaza.

“No le tenía miedo a la noticia, pero no buscaba la muerte”

La cobertura, sin embargo, se vio interrumpida pocos días después. Las dificultades para moverse, el endurecimiento de los controles y la sospecha permanente sobre los equipos periodísticos volvieron inviable continuar con el trabajo. “Toda cámara que se prendía era un problema grave”, resumió Gelblung al regreso a la Argentina, al explicar por qué decidió dar por finalizado el viaje.

  • Insistía en que no le temía a la noticia, pero sí respetaba el riesgo.
  • Remarcaba que su intención no era desafiar a la muerte, sino contar el conflicto.
  • Destacaba el rol de su camarógrafo y el impacto emocional sobre los más jóvenes.

“Los adultos tenemos la carne más curtida, pero pensá en un chico que lo arrancás de su historia y lo dejás en la nada, es desolador”, reflexionó sobre los refugiados que conoció en la frontera.

A cuatro años de aquella cobertura y tras su fallecimiento, la imagen de Chiche Gelblung recorriendo rutas nevadas, hablando con refugiados y relatando una guerra en primera persona, ya con 78 años, queda como símbolo de una forma de ejercer el periodismo: estar cerca de los hechos, interpelar al poder y no dar la espalda a las tragedias que marcan la historia contemporánea.

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