Imputan a cuatro policías por la muerte de un hombre en Neuquén

Cuatro policías bajo investigación por un procedimiento fatal en Neuquén

Hospital Heller de Neuquén, donde ocurrió el hecho

NewsITe

Cuatro efectivos de la Policía de Neuquén fueron imputados por la muerte de José Galeano, un hombre que falleció tras un violento procedimiento en el hospital Horacio Heller, en noviembre del año pasado. La Justicia entendió que actuaron en el marco de un operativo legítimo, pero que el uso de la fuerza excedió los límites permitidos y derivó en el fallecimiento de la víctima.

Los policías Gino Edgardo Facci, Marcelo Alejandro Orellana, Tomás Francisco Ontiveros y Milton Félix Adrián Torrico fueron acusados por el delito de homicidio simple con exceso en el cumplimiento de un deber. La fiscalía sostuvo que intervinieron en distintos momentos del operativo y que las maniobras de reducción aplicadas provocaron las lesiones que terminaron con la vida de Galeano.

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En el expediente también figuraban otros dos agentes, identificados como D.A.R. y S.S.B., pero el juez de Garantías Luciano Hermosilla consideró, por el momento, que no debían ser imputados. Al mismo tiempo, declaró la causa como “compleja” y fijó un plazo de un año para completar la investigación, lo que permitirá producir peritajes, tomar testimonios y analizar en detalle la actuación policial.

El magistrado rechazó un pedido de la fiscalía para suspender preventivamente del servicio a los efectivos acusados, medida que se había solicitado para evitar un eventual entorpecimiento de la investigación. Sin embargo, ordenó remitir un oficio a la Jefatura de Policía para que se disponga un cambio de funciones mientras avanza el proceso. Además, impuso la prohibición de contacto entre los imputados y de acercamiento a los testigos.

Cómo fue el operativo en el Hospital Heller

El hecho investigado ocurrió el 18 de noviembre de 2025 en el Hospital Horacio Heller de la ciudad de Neuquén. Según la reconstrucción de la fiscalía, Galeano ingresó al centro de salud por un acceso general portando un cuchillo y en un evidente estado de alteración. Testigos indicaron que golpeó puertas y ventanas, gritó que necesitaba ayuda y aseguraba que “querían matarlo”.

Ante la situación, un policía que se encontraba de consigna en el lugar pidió apoyo. Hasta la guardia llegaron Facci y Orellana, quienes apuntaron sus armas reglamentarias hacia Galeano y lograron que arrojara el cuchillo. Orellana tomó el arma blanca y la alejó del lugar donde se encontraban otros pacientes, y luego procedió a derribar al hombre para reducirlo.

De acuerdo con la hipótesis acusatoria, una vez que la víctima estuvo en el piso, Orellana le colocó reiteradamente una rodilla sobre el torso y la espalda, aplicando el peso de su cuerpo. Facci colaboró en la maniobra sujetando las piernas de Galeano. Esa acción combinada habría provocado fracturas de costillas, constituyendo la primera etapa del daño que derivó en su muerte.

Lesiones, muerte y calificación penal

  • Luego llegaron al lugar los policías Torrico, Ontiveros, D.A.R. y S.S.B., además de personal de seguridad del hospital.
  • La fiscalía detalló que Ontiveros se arrodilló sobre la espalda de Galeano y, junto con Torrico, lo mantuvo sujetado mientras permanecía boca abajo.
  • El personal de seguridad colocó las esposas detrás de la espalda de la víctima, que fue trasladada varios metros en esa misma posición.
  • Al llegar al sector de ingreso de ambulancias, Galeano comenzó a pedir ayuda y se quejó porque no podía respirar.
  • Pasaron alrededor de quince minutos hasta que se desvaneció y quedó inconsciente; pese a las maniobras de reanimación cardiopulmonar, murió en el lugar.

La autopsia determinó que Galeano sufrió un traumatismo cerrado grave de tórax, con fracturas bilaterales de costillas y neumotórax, lo que generó la perforación de un pulmón e insuficiencia respiratoria aguda.

Con esos elementos, la fiscalía encuadró el caso como homicidio simple con exceso en el cumplimiento de un deber, figura que contempla situaciones en las que agentes de seguridad, en el marco de un operativo legítimo, aplican una fuerza desproporcionada o contraria a los protocolos. La investigación se centrará ahora en establecer con precisión los roles de cada uno de los imputados, los tiempos de respuesta médica y el respeto o no de las normas de actuación policial y sanitaria.

Mientras avanza la causa, el expediente vuelve a poner en debate los límites en el uso de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad y la necesidad de reforzar la capacitación en protocolos de intervención con personas en crisis o bajo efectos de sustancias, particularmente en ámbitos hospitalarios.

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