Golpiza, amenazas y detención: así quedó preso el agresor de su padre

NewsITe
El Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas Nº 30 de la Ciudad de Buenos Aires dictó la prisión preventiva para un hombre acusado de golpear y amenazar de muerte a su propio padre, en un caso que combina violencia familiar, resistencia a la autoridad y un posterior robo en flagrancia.
De acuerdo con fuentes del Ministerio Público Fiscal porteño, todo comenzó cuando el joven agredió físicamente a su progenitor, lo que motivó la intervención del personal de la Policía de la Ciudad y de una ambulancia del SAME. Durante el operativo, el acusado mantuvo una actitud violenta también contra los efectivos y el personal médico, por lo que fue trasladado al Hospital Durand bajo custodia policial y quedó internado.
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Tras recibir el alta médica, el imputado debía presentarse a una audiencia de intimación ante la Unidad de Flagrancia (UFLA) Este, a cargo del auxiliar fiscal Ricardo Becu. Sin embargo, decidió ausentarse y, lejos de justificar su incomparecencia, envió un audio al funcionario judicial en el que dejaba en claro sus intenciones y reiteraba sus amenazas contra su padre.
En ese mensaje de voz, que fue incorporado a la causa, el joven sostuvo que no se presentaría ante la Justicia y lanzó una advertencia estremecedora: aseguró que podrían abrirle “una nueva causa” porque iba a ir a buscar a su padre para matarlo. Esa expresión, junto con los antecedentes inmediatos de violencia, encendió las alarmas de la Fiscalía.
Frente a este cuadro, el auxiliar fiscal Becu solicitó de inmediato una orden de arresto. El pedido fue aceptado por el juez Juan José Cavallari, titular del Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas Nº 30, quien ordenó la captura del sospechoso. Poco después, personal policial logró ubicarlo y detenerlo nuevamente en la vía pública.
Al momento de la detención, los efectivos observaron que el hombre estaba cometiendo un robo en flagrancia: había roto la ventanilla de un auto estacionado para sustraer la pantalla de navegación del vehículo. Ese hecho fue incorporado al expediente y reforzó el planteo de la Fiscalía sobre el riesgo de continuidad delictiva.
En base a estos elementos, el Ministerio Público Fiscal pidió que se dictara la prisión preventiva no sólo por las lesiones y amenazas contra su padre, sino también por el peligro procesal: riesgo de fuga y posibilidad concreta de que volviera a amedrentar, lesionar o incluso intentar asesinar a la víctima.
El imputado fue sometido a un peritaje psiquiátrico que resultó clave. Los especialistas concluyeron que comprendía la criminalidad de sus actos y que se encontraba en condiciones de afrontar un proceso penal, descartando una inimputabilidad por razón de salud mental. Con ese informe, el magistrado Cavallari hizo lugar al pedido fiscal.
Fundamentos de la decisión judicial y marco legal
Finalmente, el juez resolvió dictar la prisión preventiva del acusado, al considerar acreditados los elementos que exige la ley procesal para restringir la libertad durante la investigación. Entre ellos, se ponderaron la gravedad de las amenazas, la reiteración de conductas violentas, el incumplimiento de la citación judicial y el robo cometido al momento de su detención.
En causas de violencia intrafamiliar, las amenazas de muerte, aun cuando no se hayan concretado, son valoradas con especial severidad por la Justicia porteña, sobre todo cuando están dirigidas a personas vulnerables como adultos mayores. El objetivo principal es prevenir un posible escalamiento del conflicto que derive en un hecho irreparable.
- Violencia física y amenazas reiteradas contra el padre de la víctima.
- Resistencia y agresiones al personal policial y sanitario.
- Robo en flagrancia de una pantalla de navegación de un vehículo.
- Peritaje psiquiátrico que determinó plena capacidad para enfrentar el proceso.
“No se preocupen, que ahora me van a tener que hacer un nuevo legajo, una nueva causa, porque a este… Me parece que voy a ir y lo voy a matar”, habría dicho el acusado en el audio enviado al fiscal, según consta en la investigación.
Con la prisión preventiva ya dictada, el expediente continuará ahora con la recolección de prueba, posibles declaraciones testimoniales y eventuales pericias complementarias. La causa se encuadra en el fuero Penal, Contravencional y de Faltas porteño y podría derivar en un juicio oral, donde se definirá la responsabilidad penal del joven y la eventual pena a imponer.

