La crisis de Granja Tres Arroyos golpea de lleno a Capitán Sarmiento: 700 despidos, ollas populares y familias que piensan en irse

La paralización de la planta avícola dejó a cientos de trabajadores sin empleo y profundizó una crisis que ya se trasladó a comercios y hogares. Mientras rige una conciliación obligatoria dictada por la Provincia, vecinos, clubes y organizaciones multiplican las acciones solidarias para asistir a los afectados.

La crisis de Granja Tres Arroyos provocó un fuerte impacto social y económico en Capitán Sarmiento, donde más de 700 trabajadores fueron despedidos de una planta que durante décadas constituyó uno de los principales motores de la actividad local. La pérdida masiva de puestos de trabajo comenzó a sentirse rápidamente fuera de la fábrica, con familias sin ingresos, ollas populares, colectas de alimentos y trabajadores que analizan abandonar la localidad para buscar nuevas oportunidades.

El impacto adquiere otra dimensión por el tamaño de Capitán Sarmiento. La localidad cuenta con alrededor de 15.000 habitantes y la planta empleaba a más de 1.000 personas antes de la crisis. Según consignó Infobae, más de 700 telegramas fueron enviados durante la última semana: 554 correspondieron a residentes de Capitán Sarmiento y unos 150 a trabajadores provenientes de localidades cercanas.

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La situación laboral se arrastraba desde meses atrás. La empresa acumulaba atrasos correspondientes a dos meses y medio de salarios, además de aguinaldos y vacaciones, mientras la incertidumbre crecía entre los trabajadores. A fines de agosto, un comunicado interno informó que las tareas operativas quedarían suspendidas hasta nuevo aviso desde comienzos de septiembre.

Ollas populares y colectas para asistir a las familias

La pérdida de cientos de salarios comenzó a modificar rápidamente la vida cotidiana de Capitán Sarmiento. El Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA), que ya distribuía mercadería entre empleados con problemas para cobrar sus haberes, comenzó esta semana a organizar ollas populares durante la noche.

La asistencia también se extendió a distintos puntos de la localidad. Clubes deportivos organizaron jornadas para recolectar alimentos no perecederos, mientras comercios, gimnasios y vecinos habilitaron espacios para recibir donaciones. Incluso un salón de fiestas comenzó a ofrecer comida a personas afectadas por la crisis laboral.

El deterioro económico también aparece en decisiones familiares más profundas. Algunos trabajadores que habían llegado a Capitán Sarmiento exclusivamente por su empleo en Granja Tres Arroyos evalúan abandonar la localidad, mientras otras familias enfrentan dificultades para afrontar alquileres, servicios y gastos cotidianos.

El Municipio también reforzó la asistencia mediante alimentos y gestiones destinadas a evitar cortes de servicios básicos. Además, el hospital municipal brinda medicamentos a trabajadores despedidos que quedaron en una situación de vulnerabilidad tras perder su cobertura.

El impacto comienza a trasladarse al comercio

La preocupación excede a las familias directamente vinculadas con la planta. Los salarios de Granja Tres Arroyos representaban una importante fuente de consumo para los comercios y prestadores de servicios de Capitán Sarmiento. De acuerdo con la información publicada por Infobae, los ingresos de los trabajadores rondaban en promedio los $3 millones mensuales, aunque existían diferencias según cada puesto.

La desaparición repentina de cientos de esos salarios amenaza ahora con profundizar la caída de la actividad comercial. La situación se produce, además, después de meses en los que distintos establecimientos de la localidad ya habían cerrado sus puertas.

En medio del conflicto, el Ministerio de Trabajo bonaerense dictó una conciliación obligatoria por 15 días hábiles, con posibilidad de extenderla otros cinco. La resolución provincial alcanza a 1.200 trabajadores despedidos por la compañía: 700 de Capitán Sarmiento, 50 de Pilar y otros 450 de Esteban Echeverría.

La medida contempla la reincorporación de los trabajadores mientras se desarrolla una instancia de negociación entre la empresa y el sindicato. También se acordó la entrega de 1.000 cajones de pollo para los afectados y un pago de dinero a cuenta.

Mientras continúa la discusión laboral, la planta de Capitán Sarmiento retomó parcialmente este martes la producción de subproductos, aunque persisten las dudas sobre su continuidad. La incertidumbre mantiene en alerta tanto a quienes recibieron los telegramas como a unos 300 trabajadores que todavía conservan sus puestos.

En una localidad donde la actividad de Granja Tres Arroyos estuvo ligada durante casi tres décadas al empleo y al movimiento comercial, la crisis dejó de circunscribirse a las puertas de la fábrica. El futuro de cientos de familias y una parte importante de la economía de Capitán Sarmiento quedaron atados ahora al desenlace de las negociaciones.

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