Dos delincuentes ingresaron a un kiosco de Cipolletti y uno de ellos redujo a la trabajadora para robar la recaudación. En medio del asalto entró una mujer y el ladrón se hizo pasar por empleado: atendió su compra, cobró mediante QR y hasta le entregó el ticket.

Un insólito robo quedó registrado por las cámaras de seguridad de un kiosco de Cipolletti, en la provincia de Río Negro. Dos delincuentes ingresaron al comercio y uno de ellos encerró a la empleada en el baño, pero la llegada inesperada de una clienta modificó momentáneamente sus planes.
El episodio ocurrió el viernes por la tarde en un comercio ubicado en Alem al 1700. Los dos sospechosos ingresaron simulando ser clientes y, después de permanecer algunos segundos dentro del local, uno de ellos avanzó detrás del mostrador y redujo a la trabajadora.
Con la empleada encerrada en el baño, el delincuente comenzó a revisar la caja registradora y a guardar el dinero. Mientras tanto, su cómplice permaneció cerca de la entrada y luego salió del negocio.
Entró una clienta y el ladrón se hizo pasar por empleado
Mientras el robo estaba en marcha, una mujer ingresó al kiosco sin advertir lo que ocurría. Ante la inesperada situación, el delincuente decidió actuar como si fuera el encargado del comercio.
La clienta recorrió las estanterías y eligió los productos que quería comprar. El ladrón se ubicó detrás del mostrador, pasó la mercadería por la caja y completó la operación mediante un pago con código QR.
La escena llegó a un punto todavía más llamativo cuando el asaltante le entregó el ticket correspondiente a la compra. La mujer se retiró del comercio sin advertir que quien acababa de atenderla estaba robando el lugar.
Una vez que la clienta se fue, el delincuente continuó revisando el kiosco y terminó de concretar el robo.
Qué se llevaron del kiosco
Los asaltantes escaparon con alrededor de 500 mil pesos en efectivo, la caja correspondiente a la quiniela, mercadería y el teléfono celular de la empleada, valuado también en unos 500 mil pesos.
Toda la secuencia quedó registrada por las cámaras de seguridad instaladas en el interior del comercio. Las imágenes muestran desde el ingreso de los delincuentes hasta el momento en el que uno de ellos se hace pasar por empleado para atender a la clienta.
La propietaria del kiosco se refirió posteriormente al particular episodio y señaló que no era la primera vez que sufrían un robo. El comercio ya había sido asaltado semanas atrás, en aquella oportunidad por delincuentes armados.
Esta vez, la dueña resumió con ironía uno de los aspectos más insólitos de la secuencia: “Al menos en este robo se puso a atender y me devolvió unos pesos por QR de las compras”.

