Tensión máxima entre Israel y el Reino Unido por un pedido de expulsión

NewsITe
En un nuevo capítulo de la crisis diplomática entre Israel y el Reino Unido, el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, reclamó la expulsión inmediata del embajador británico en Tel Aviv, David Quarrey. El pedido, formulado públicamente a través de la red social X, se produce en medio de un marcado deterioro en las relaciones bilaterales, atravesadas por la guerra en Gaza y las críticas de Londres a la política israelí en los territorios ocupados.
Según información conocida por la prensa internacional, Smotrich escribió: “¡Expulsar al embajador británico esta misma noche!”, en un mensaje que rápidamente se viralizó y encendió alarmas en las cancillerías de ambos países. El ministro acompañó ese reclamo con duras acusaciones contra el Gobierno británico, al que señaló por sostener, según su visión, una postura antisemita y utilizar a Israel como chivo expiatorio en medio de una compleja situación económica y social interna.
En su publicación, Smotrich también recurrió a una alusión histórica contundente al afirmar: “El Mandato Británico en la Tierra de Israel ha terminado”. La frase remite al período en que el Reino Unido administró el territorio de Palestina bajo mandato de la Liga de las Naciones, hasta la creación del Estado de Israel en 1948, y busca subrayar que Londres ya no tendría legitimidad para intervenir en los asuntos israelíes.
Un vínculo bilateral en uno de sus peores momentos
El pedido de expulsión se enmarca en un momento de fuerte tensión entre ambos gobiernos. El Reino Unido evalúa un giro en su política hacia el conflicto en Medio Oriente, con una postura más alineada con la causa palestina, el respaldo explícito a la solución de dos Estados y el impulso de nuevas medidas contra la expansión de asentamientos israelíes en Cisjordania.
Desde Londres sostienen que los asentamientos son ilegales según el derecho internacional y que constituyen un obstáculo central para alcanzar una paz duradera. En ese contexto, el Gobierno británico ya suspendió ciertas licencias de exportación de armas a Israel, congeló las negociaciones para actualizar el acuerdo de libre comercio bilateral y estudia sanciones adicionales relacionadas con la actividad de colonos en territorio ocupado.
La guerra entre Israel y Hamas en la Franja de Gaza intensificó las críticas británicas a la conducción militar israelí, especialmente por el impacto humanitario de las operaciones. Al mismo tiempo, en Israel se multiplican las voces oficialistas que acusan a Londres y a otras capitales europeas de aplicar un doble estándar, condenando con mayor dureza las acciones israelíes que los ataques del grupo islamista.
Repercusiones internacionales y escenario a futuro
La ofensiva verbal de Smotrich contra el embajador Quarrey se suma a una escalada de declaraciones cruzadas que complica los esfuerzos de mediación internacional. Analistas diplomáticos advierten que la expulsión de un embajador es una de las medidas más extremas en la escala de respuestas entre Estados y suele reservarse para crisis muy profundas.
- El Reino Unido busca reforzar su compromiso con la solución de dos Estados y con el derecho internacional humanitario.
- Israel, por su parte, denuncia presiones externas y sostiene que sus operaciones responden a necesidades de seguridad frente a Hamas y otros grupos armados.
“El Mandato Británico en la Tierra de Israel ha terminado”, escribió Smotrich, en un mensaje que tensó aún más el vínculo con Londres.
Por ahora, ni el Gobierno israelí ni el británico confirmaron pasos concretos hacia una eventual expulsión del embajador, pero la crisis agrega un nuevo frente de conflicto en un escenario ya marcado por la guerra, la presión internacional y el debate global sobre los límites del uso de la fuerza y la ocupación de territorios.

