El dato corresponde a julio de este año, sobre la base de un informe elaborado por el Centro de Estudios Económicos de CABA, de acuerdo con registros del Banco Central de la República Argentina. Cuando se analiza el índice por género y edad, esta franja en nuestra ciudad casi duplica el promedio de la tasa de mora de la totalidad de las mujeres a nivel local, que alcanza el 20,37%.

De la Redacción de EL NORTE
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La tasa de mora de las mujeres en San Nicolás alcanza el 20,37%, mientras que cuando se discrimina por edad, se observa que las menores de 25 años casi duplican el índice: 39,01%. Así lo releva un informe elaborado por el Centro de Estudios Económicos de CABA, de acuerdo con registros del Banco Central de la República Argentina, en relación con julio de 2026.
Otros valores también crecen en la misma proporción. Tal es el caso de la deuda en la mora: 26,13% y 43,47%, respectivamente. El monto total de la deuda es 112.939 millones y 2536 millones.
La deuda promedio de las deudoras es de 3,22 millones. Y la de las menores de 25 años, 1,08 millones.
Los créditos se toman mayormente mediante aplicaciones como Mercado Pago y, en menor medida, con bancos privados y públicos. Esto se vincula –como daba cuenta EL NORTE en las últimas horas respecto de la precarización del mercado de trabajo– con que casi una de cada dos asalariadas del aglomerado San Nicolás-Villa Constitución trabaja en la informalidad.
La tasa femenina supera por 19,4 puntos a la de los varones y se ubica entre las tres más altas de la región pampeana, de acuerdo con los datos que forman parte del informe de principales indicadores sociolaborales elaborado por el Monitor de Indicadores Sociales del Instituto de Estudios y Formación (IEF) de la CTA.
Relevamiento integral
Diversas estadísticas demuestran cómo la crisis afecta a las mujeres.
MuMaLá y el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi) publicaron un nuevo informe sobre un relevamiento de 1538 casos en todo el país, realizado entre el 29 de mayo y el 15 de julio de 2026.
Uno de los principales resultados muestra la magnitud de los cambios en los hogares: el 90% de las encuestadas aseguró haber recortado sus compras y consumos diarios, mientras que el 88% consideró que en los últimos seis meses pudo comprar menos o mucho menos con sus ingresos. El estudio señala que el 87% modificó su consumo de alimentos por razones económicas y que el 65% redujo tanto la cantidad como la calidad de lo que come.
El deterioro de los ingresos también se traduce en una mayor presión sobre el mercado laboral. Según el relevamiento, el 67% obtiene ingresos a través de algún trabajo remunerado, pero el 51% de esas ocupaciones son consideradas precarizadas.
Además, casi tres de cada diez encuestadas tienen más de un empleo: el 22% posee dos trabajos, el 5% tres y el 2% más de tres. El 56% incorporó nuevas actividades laborales durante los últimos seis meses. Las estrategias para generar ingresos incluyen la venta de ropa, comida y cosméticos, trabajos de limpieza y cuidado, clases particulares, manejo de redes sociales y tareas como conductoras de aplicaciones.
A esto se suma otro dato: el 25% declaró haber perdido su empleo o su principal fuente de ingresos durante los últimos seis meses. En tanto, un 33% de las personas consultadas aseguró no percibir ningún ingreso; dentro de ese grupo, el 55% dijo estar desempleada y el 22%, realizar exclusivamente trabajo doméstico no remunerado.
Sostener gastos cotidianos
El 63% de las encuestadas manifestó estar endeudada con una o más fuentes. En este informe, la tarjeta de crédito bancaria aparece como el principal instrumento utilizado, mencionada por el 49%; le siguen los créditos no bancarios y billeteras virtuales, con el 32%, y las deudas vinculadas a servicios públicos e impuestos, con el 25%.
El endeudamiento tampoco suele ser aislado: el 59% mantiene obligaciones con dos o más acreedores.
Según el informe, la deuda se utiliza principalmente para sostener gastos diarios, cubrir necesidades básicas del hogar o incluso afrontar compromisos anteriores. De esta manera, el crédito aparece como una herramienta para llegar a fin de mes y no necesariamente para financiar consumos extraordinarios.
Carga económica del cuidado
Las tareas domésticas y de cuidado constituyen otra de las dimensiones atravesadas por la crisis.
El 55% de las personas consultadas tenía personas a cargo económicamente y, dentro de ese grupo, el 75% tenía bajo su responsabilidad a niños, niñas y adolescentes.
A la vez, el 94 % afirmó realizar tareas domésticas en sus hogares: el 53 % dijo hacerlas siempre; el 24 %, frecuentemente, y el 17 %, algunas veces.
El informe también destaca que un 22% de las encuestadas no percibía ingresos económicos y se dedicaba a tareas domésticas y de cuidado no remuneradas.
MuMaLá concluye que la combinación de menor poder adquisitivo, recortes en alimentos y medicamentos, precarización laboral, pérdida de ingresos, endeudamiento y mayor carga de cuidados profundiza las desigualdades económicas, la feminización de la pobreza y un deterioro de las condiciones de vida que afectan particularmente a las mujeres y personas LGBTTINB+.

