Esa es la pena que el fiscal Darío Giagnorio solicitó para el policía Antonio Luna, quien junto al oficial Nicolás Empodocle protagonizaron, en 2024, un forcejeo con un arma que derivó en un disparo en el rostro a un hombre que se encontraba detenido en un calabozo de la Comisaría Tercera, provocándole a la víctima la pérdida de un ojo. Por estos hechos, el juez Sebastián Zubiri condenó a Luna a tres años de prisión en suspenso y seis de inhabilitación, mientras Empedocle quedó absuelto.

De la redacción de EL NORTE
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Parece chiste, pero no lo es. El juicio contra dos policías de la Bonaerense por haberle disparado a un detenido mientras estaba en el calabozo de la Comisaría Tercera de San Nicolás terminó con un agente condenado a tres años de prisión en suspenso y seis de inhabilitación, mientras que otro fue absuelto. La víctima que recibió un disparo con posta de goma a quemarropa sobre su rostro, perdió un ojo y tuvo heridas serias en la cara.
El fiscal Rubén Darío Giagnorio había elevado la causa como lesiones leves. Se trata de una calificación legal menos gravosa a la que se corresponde con la gravedad de los hechos. Ello contribuyó a la resolución del juez Sebastián Zubiri, quien si bien dispuso un resultado condenatorio, parece insuficiente.
Antonio Ezequiel Luna y Nicolás Santiago Empedocle habían llegado a juicio imputados por lesiones culposas. Durante el debate oral se dio por acreditado que durante la madrugada del 1° de agosto de 2024 en la Comisaría 1° de San Nicolás los oficiales a cargo del cuidado y control de las personas detenidas que se desempeñaban como imaginaria y oficial de servicio intervinieron con negligencia y de forma imprudente frente a una situación de disturbio. Como consecuencia de su accionar Jonathan Paredes perdió un ojo y sufrió graves heridas en su rostro.
“Tirale, dale, que es de explosión” le dijo Luna a Empedocle después de pasarle una escopeta. Pero el arma estaba cargada con postas de goma y “producto de una manipulación imprudente en el forcejeo con su compañero que portaba el arma” Empedocle le disparó a Paredes en el rostro. Le causó “el estallido del globo ocular del ojo izquierdo, lo cual provocó la posterior extirpación del mismo, más dos heridas cortantes lesiones que además de inutilizarlo laboralmente por más de treinta días, implicaron la disminución del sentido de la vista y la alteración permanente de las facciones de su rostro”, tal como consta en el expediente.

