Rosatti instó a buscar respuestas propias ante la IA y las redes

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En el marco de un nuevo año nuevo judío, el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y del Consejo de la Magistratura, Horacio Rosatti, encabezó el tradicional acto de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) y llamó a reflexionar sobre el impacto de las redes sociales y la inteligencia artificial en la vida cotidiana.
El magistrado fue el orador principal del encuentro organizado por la AMIA en vísperas de Rosh Hashaná, celebrado en el Faena Art Center de la Ciudad de Buenos Aires, que reunió a autoridades religiosas, referentes de la política, representantes del mundo empresarial e integrantes del Poder Judicial. Durante la ceremonia recibió el Premio AMIA, simbolizado en un shofar, instrumento de viento central en los rituales judíos de estas fechas.
Tras agradecer la distinción, Rosatti centró su exposición en los desafíos que plantean las nuevas tecnologías. Sostuvo que el avance de la inteligencia artificial y la omnipresencia de las redes sociales obligan a recuperar la capacidad de introspección y a buscar “respuestas propias y profundas”, más allá de la enorme cantidad de datos y soluciones que ofrecen las plataformas digitales.
“El hombre contemporáneo ha perdido en gran medida la capacidad de la introspección. Abrumado por la rutina y aturdido por las redes sociales, tiene hoy más instrumentos para comunicarse, pero sus vínculos no son tan profundos como en otra época”, advirtió el titular del máximo tribunal, al plantear que la tecnología amplifica herramientas pero no garantiza relaciones humanas más sólidas.
La tecnología como prótesis y el riesgo de olvidar los límites
En su reflexión, Rosatti retomó la mirada de Sigmund Freud sobre el ser humano como “una especie de dios con prótesis” y señaló que, de vivir en la actualidad, el padre del psicoanálisis vería en internet y en la inteligencia artificial una extensión casi infinita de esas prótesis. Sin embargo, el juez remarcó que se trata de extensiones artificiales y advirtió sobre el riesgo de confundirlas con la esencia misma de la persona.
Para graficar su planteo, evocó el mito de Ícaro, que se elevó con unas alas artificiales pero terminó cayendo al mar al acercarse demasiado al sol. Del mismo modo, explicó, el uso irreflexivo de la tecnología puede seducir con promesas de plenitud y, al mismo tiempo, alejar a los individuos de su propia interioridad.
“Internet nos permite vencer distancias y comunicarnos en tiempo real, pero eso no asegura relaciones profundas entre las personas. Y la inteligencia artificial puede acercarnos casi todas las respuestas, pero no serán nuestras respuestas, y lo que necesitamos son respuestas propias y profundas”, sostuvo Rosatti, al subrayar la importancia de un “viaje interior” que complemente el avance tecnológico.
Rosh Hashaná, introspección y renovación personal
El presidente de la Corte vinculó esa necesidad de repliegue interior con el sentido espiritual de Rosh Hashaná. En ese marco, señaló que la festividad judía invita a revisar las conductas pasadas y a proponerse ser mejores de cara al futuro, con el horizonte de construir una sociedad más justa y solidaria.
Al entregar el Premio AMIA, el Gran Rabino Eliahu Hamra destacó el valor simbólico del shofar, cuyo sonido simple —dijo— convoca a despertar el alma y a preguntarse qué aspectos de la propia vida es preciso mejorar. “Nunca el ser humano pierde la capacidad de renovarse”, afirmó, en sintonía con el mensaje expuesto por Rosatti.
Por su parte, el titular de la AMIA, Osvaldo Armoza, remarcó la importancia de que figuras institucionales como el presidente de la Corte participen de la celebración comunitaria y de la defensa de los valores de memoria, justicia y convivencia democrática. El encuentro cerró con un llamado compartido a aprovechar las herramientas tecnológicas sin perder de vista la ética, la responsabilidad personal y la profundidad de los vínculos humanos.
“La inteligencia artificial nos puede dar casi todas las respuestas, pero no van a ser nuestras respuestas y lo que necesitamos son respuestas propias y profundas”, remarcó Horacio Rosatti ante la comunidad de la AMIA.

