Más de mil muertos y casi cinco mil desaparecidos tras el colapso glaciar

NewsITe
La tragedia provocada por el colapso glaciar y la posterior avalancha de lodo en Nepal ya se cuenta entre los desastres más graves de los últimos años en la región del Himalaya. De acuerdo con el último reporte de la policía nepalí, difundido este jueves, la cifra de muertos ascendió a 1.252 personas, mientras que otras 4.875 permanecen desaparecidas desde el alud del 26 de agosto.
El fenómeno, que combinó el deshielo acelerado en alta montaña con intensas lluvias monzónicas, arrasó aldeas enteras, infraestructura vial y varios proyectos hidroeléctricos situados en los valles afectados. Las tareas de rescate se ven complicadas por la inestabilidad del terreno, el acceso limitado por vía terrestre y las condiciones climáticas adversas que persisten en la zona.
La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal precisó que entre los desaparecidos figuran 583 extranjeros y alrededor de 900 trabajadores de proyectos hidroeléctricos, muchos de ellos contratistas y operarios que se encontraban en los campamentos de obra cuando se produjo la riada.
En paralelo, 11.993 personas fueron rescatadas con vida, entre ellas 273 extranjeras, y 5.135 recibieron atención médica de emergencia en hospitales de la región y en centros de campaña montados en los alrededores. Las autoridades admiten que el número de víctimas podría seguir aumentando a medida que avancen las tareas de búsqueda entre el barro endurecido y los escombros.
Ayuda internacional y refuerzo de la cooperación con China
El impacto del desastre se siente también del otro lado de la frontera. En territorio chino se reportan al menos 21 muertos y unas 550 personas desaparecidas, entre ellas 261 extranjeros, como consecuencia de la misma cadena de eventos climáticos extremos.
Según información a la que accedió Noticias Argentinas, Beijing envió este jueves un tercer lote de ayuda humanitaria de emergencia a Nepal. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, detalló en conferencia de prensa que el cargamento incluye tiendas de campaña, mantas, congeladores para morgues, ropa sanitaria para el personal médico y equipos de comunicación satelital, claves para mantener el enlace con las zonas más aisladas.
China también remitió un segundo grupo de expertos en identificación genética por ADN, que colaborará en la tarea de reconocimiento de cuerpos, un proceso especialmente complejo cuando se trata de deslizamientos masivos de tierra y corrientes de lodo que arrasan amplios territorios.
Emergencia humanitaria: el llamado de la ONU
Organismos de Naciones Unidas que trabajan en terreno advirtieron sobre la magnitud de la crisis humanitaria desatada tras el colapso glaciar. Además de la búsqueda de sobrevivientes, se multiplican las necesidades básicas de miles de personas que lo perdieron todo en cuestión de minutos.
- Unas 65.000 personas requieren ayuda urgente en agua potable, saneamiento e higiene para prevenir brotes de enfermedades.
- Más de 22.000 niñas y niños necesitan servicios de protección frente a riesgos de violencia, trata o separación de sus familias.
- Cerca de 2.600 menores de cinco años podrían requerir tratamiento por malnutrición aguda grave, según estimaciones preliminares.
- Alrededor de 10.500 mujeres embarazadas o en período de lactancia necesitan apoyo nutricional y controles médicos continuos.
- Más de 10.000 estudiantes en edad escolar requieren asistencia psicosocial y espacios seguros para retomar actividades educativas.
“Estamos ante una emergencia de múltiples capas: además del impacto inmediato del desastre, se suma un riesgo alto de crisis sanitaria y de desprotección para los grupos más vulnerables”, advirtieron equipos de la ONU desplegados en la región.
La comunidad internacional refuerza el envío de fondos, suministros y personal especializado, mientras crece la preocupación por el impacto del cambio climático en las regiones de alta montaña. En Nepal, uno de los países más vulnerables a estos eventos extremos, la prioridad pasa hoy por salvar vidas, asistir a los damnificados y comenzar a planificar la reconstrucción de las comunidades arrasadas por el lodo.

