Los nuevos dueños cobraron utilidades generadas bajo control estatal

NewsITe
La reciente privatización de la participación estatal en Transener, principal transportista de energía eléctrica de alta tensión del país, abrió una fuerte discusión política y económica. Los nuevos accionistas privados cobraron cerca de US$44 millones en dividendos correspondientes a utilidades acumuladas en períodos en los que el Estado nacional todavía participaba indirectamente del control de la compañía a través de ENARSA.
El Ministerio de Economía adjudicó en julio por US$356,17 millones el 50% de las acciones de Citelec –tenencias que estaban en manos de Energía Argentina (ENARSA)– al consorcio integrado por Edison Inversiones y Genneia. Citelec controla el 52,65% del capital social de Transener, por lo que el paquete vendido por el Estado equivale, de manera indirecta, a alrededor del 26,3% de la transportadora eléctrica.
Una vez concretado el traspaso accionario, el directorio de Transener aprobó la distribución de dividendos por $253.536 millones, mediante la desafectación parcial de una reserva conformada con resultados acumulados. De ese monto, a los nuevos propietarios les correspondieron aproximadamente US$44 millones, repartidos en partes casi iguales: unos US$22,3 millones para Edison y otros US$22,3 millones para Genneia.
El foco de la controversia radica en que buena parte de esas ganancias se generó y acumuló cuando ENARSA aún conservaba su participación accionaria indirecta en Transener. Durante el período previo a la privatización, los resultados se mantuvieron dentro de la compañía como reservas, sin ser girados a los accionistas, entre ellos el propio Estado nacional.
Debate por la oportunidad de la venta y el reparto de utilidades
Con la operación ya cerrada, el pago de dividendos planteó interrogantes sobre la conveniencia de haber avanzado con la venta del paquete accionario sin ordenar antes la distribución de las utilidades acumuladas correspondientes a la porción que todavía estaba en manos públicas. En términos financieros, el cobro de US$44 millones implica para los compradores un retorno cercano al 12,5% del monto desembolsado para quedarse con la participación de ENARSA, de acuerdo con los cálculos realizados sobre las cifras oficiales.
Desde el sector privado subrayan que la transacción se realizó bajo la lógica habitual de este tipo de procesos: quien compra adquiere las acciones con la situación patrimonial vigente al momento de la transferencia, incluidos activos, pasivos, disponibilidades y reservas. Bajo ese criterio, los dividendos deben ser percibidos por quienes figuran como accionistas cuando se decide formalmente su distribución.
- US$356,17 millones fue el precio pagado por el 50% de Citelec que estaba en manos de ENARSA.
- US$44 millones aproximadamente cobraron los nuevos dueños en concepto de dividendos.
- Transener controla la red de transporte de alta tensión del Sistema Argentino de Interconexión (SADI).
La privatización de la participación estatal en Citelec se inscribe en el proceso de venta de activos impulsado por el Gobierno nacional, que dejó en manos privadas la totalidad del control accionario de la sociedad que posee la mayoría de Transener.
Transener es considerada una empresa estratégica para el funcionamiento del sistema eléctrico argentino. Opera miles de kilómetros de líneas de alta tensión que permiten el transporte de energía entre las distintas regiones del país, por lo que cualquier cambio en su esquema de propiedad y regulación es seguido de cerca por el mercado, los usuarios y los actores políticos. La discusión sobre el reparto de las utilidades acumuladas vuelve a poner en escena el debate sobre el rol del Estado en sectores clave y la forma en que se ejecutan los procesos de privatización.

