El Gobierno prohibió en todo el país determinados juguetes blandos conocidos como “squishy” luego de detectar un riesgo químico asociado a la presencia de benceno. Las autoridades recomendaron dejar de utilizarlos inmediatamente, colocarlos dentro de una bolsa cerrada y desecharlos de manera segura.

El Gobierno nacional prohibió la importación, fabricación, comercialización y almacenamiento de determinados juguetes infantiles conocidos como “squeeze toy” o “squishy”, luego de las advertencias sobre la presencia de sustancias químicas potencialmente peligrosas para la salud. Ante la posibilidad de que estos productos ya se encuentren en los hogares, las autoridades difundieron una serie de recomendaciones para manipularlos y descartarlos.
La medida quedó oficializada este lunes a través de la Disposición 690/2026 de la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial. La prohibición alcanza específicamente a juguetes blandos fabricados con polímero plástico que tienen forma de “gyoza, dumpling o similares”.
Entre los productos mencionados aparecen los denominados “Squeezy Duplings”, “Dumpling Squishy”, “Dumpling Squishy Viral con Glitter y Orbis” y “Dumpling Squishy con Steamer Box”, además de versiones genéricas sin marca declarada que presenten características similares.
Qué hacer si tenemos un “squishy” en casa
La primera recomendación es dejar de utilizar inmediatamente el juguete y retirarlo del alcance de los niños. No es necesario esperar a que aparezca algún síntoma para tomar estas precauciones.
Para desecharlo, las autoridades aconsejan colocar el producto dentro de una bolsa que no tenga roturas, cerrarla e identificarla antes de descartarlo. Después de manipular el juguete, la persona deberá lavarse las manos con agua y jabón.
La precaución se debe a que la eventual exposición al benceno no ocurre únicamente si un niño lleva el juguete a la boca. La sustancia también puede ingresar al organismo mediante el contacto con la piel o por inhalación durante su manipulación.
Por qué prohibieron estos juguetes
La alarma surgió después de que uno de estos productos fuera analizado en el Reino Unido. El estudio detectó 20 miligramos de benceno por kilo, cuatro veces por encima del máximo permitido de 5 miligramos por kilo.
El benceno está clasificado como cancerígeno para los seres humanos y su exposición se encuentra asociada, entre otros efectos, con enfermedades de la sangre como la leucemia. También puede generar irritación en los ojos, la nariz, la garganta y la piel.
El producto que fue sometido al análisis tenía forma de una pequeña empanada asiática y venía acompañado por una canasta plástica similar a una vaporera. Estos juguetes se hicieron populares como objetos sensoriales y antiestrés debido a que están diseñados para ser apretados repetidamente.
Cómo saber si el juguete que tenemos está alcanzado por la medida
La prohibición establecida por el Gobierno apunta a los juguetes infantiles blandos de polímero plástico con forma de gyoza, dumpling o similares, independientemente de que tengan una marca comercial o correspondan a versiones genéricas de las mismas características.
La Cámara Argentina de la Industria del Juguete había advertido además que varios de estos artículos se comercializaban sin el Marcado de Conformidad, sin datos del importador responsable y sin las correspondientes advertencias en castellano.
Al momento de comprar un juguete, se recomienda verificar que aparezcan los datos del fabricante o importador responsable, las advertencias y edad recomendada en castellano y el Marcado de Conformidad con las siglas “AR” y su correspondiente código QR de certificación de seguridad.
¿Se puede reclamar la devolución del dinero?
La disposición no establece específicamente un mecanismo para que quienes ya compraron estos juguetes recuperen el dinero. Sin embargo, los consumidores pueden recurrir a las herramientas contempladas en la Ley de Defensa del Consumidor frente a productos que no cumplen con las condiciones de seguridad exigidas.
Para realizar un eventual reclamo pueden utilizarse diferentes comprobantes de la compra, entre ellos el ticket, el resumen de la tarjeta o incluso las conversaciones mantenidas con el vendedor mediante redes sociales.
La prohibición ya rige en todo el territorio argentino y también obliga a importadores, fabricantes, mayoristas y minoristas que todavía tengan estos productos almacenados a destruirlos o desecharlos de manera segura e inmediata.

