Andrea Garrote estrena “Amaru” en El Picadero

Un estreno que sacude a la comedia burguesa porteña

Andrea Garrote presenta Amaru en el Teatro Picadero

NewsITe

La dramaturga, actriz y directora Andrea Garrote vuelve a la cartelera porteña con “Amaru”, una obra que define como “un flechazo al corazón de la comedia burguesa”. El estreno será el 6 de septiembre en el Teatro Picadero, sala que la artista considera casi un hogar, y que en esta oportunidad la recibe en triple rol: autora, directora y protagonista.

Con más de tres décadas de trayectoria en el teatro independiente, Garrote propone en esta pieza una combinación de humor, pensamiento crítico y una dosis de misticismo que se filtra en la cotidianeidad de una familia de clase media ilustrada. El punto de partida es la irrupción de la figura de Amaru, la serpiente sagrada de la cosmovisión quechua, que funciona como metáfora y disparador de una crisis sensible, ideológica y afectiva.

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La obra abandona el tono de la comedia naturalista tradicional para internarse en un territorio más fantástico, donde las apariciones, los símbolos y lo onírico se mezclan con situaciones reconocibles para el público urbano. Garrote se permite una mirada autocrítica y amorosa sobre esa clase media que sostiene la cultura, pero que a la vez enfrenta el desgaste económico y simbólico de los últimos años.

Humor, pantallas y vínculos en tiempos de virtualidad

En la trama aparece un pacto singular entre madre e hijo para reducir el uso de pantallas y habilitar otra forma de encuentro. Ese gesto doméstico es también una declaración de principios: “Amaru” invita a pensar cómo la virtualidad impacta en los vínculos, qué lugar ocupa el lenguaje y por qué el teatro sigue siendo un espacio privilegiado para esa conversación colectiva.

Fiel a su estilo, Garrote apuesta a un humor que no elude la reflexión. La autora insiste en que la risa es parte esencial de la experiencia teatral: el escenario se convierte en un “foro de pensamiento divertido” donde la comunidad puede mirarse sin solemnidad, revisar sus propias contradicciones y volver a preguntarse qué entiende por normalidad.

El teatro independiente como refugio y resistencia

El estreno de “Amaru” llega en un contexto delicado para el teatro independiente argentino. Garrote advierte sobre la fuerte centralización del circuito, el esfuerzo casi titánico que implica hoy sostener una sala y el atraso de las ayudas del Instituto Nacional del Teatro frente a la inflación y la caída del consumo cultural.

  • Denuncia un “acto de fe” cotidiano para mantener abiertas las salas independientes.
  • Subraya la importancia de ese ecosistema, del que emergen nuevas voces, lenguajes y artistas.
  • Señala una “deficiencia enorme” en las políticas públicas de cultura.
  • Asocia el ajuste cultural con un embate contra la idea de una Argentina libre y soberana.

En esa línea, la creadora recupera una idea del dramaturgo Mauricio Kartun: el teatro independiente como “artesanías regionales”, un arte que no depende de la gran industria ni de presupuestos millonarios para existir. Desde esa fragilidad material, pero fortaleza simbólica, las funciones se vuelven un refugio lúdico, un lugar para seguir encontrándose cara a cara, a contrapelo de la lógica de consumo rápido que domina el audiovisual y las redes.

“Queremos que la gente se emocione, piense y se ría; para mí el humor no puede estar afuera de la fiesta del teatro”, afirma Andrea Garrote sobre el espíritu de “Amaru”.

Con ese espíritu entre la resistencia cultural y la celebración comunitaria, el estreno en el Teatro Picadero se proyecta como una de las apuestas más singulares de la temporada porteña, donde la comedia se deja atravesar por mitos ancestrales y por las urgencias del presente.

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