Histórico: la NASA lanzó el telescopio Roman para estudiar el universo y buscar nuevos planetas

El observatorio despegó desde Florida a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX. Viajará hacia un punto ubicado a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, desde donde estudiará la energía oscura, la materia oscura y miles de planetas situados fuera del sistema solar.

La NASA lanzó este domingo el telescopio espacial Nancy Grace Roman, uno de los proyectos científicos más ambiciosos de la agencia estadounidense. El observatorio despegó a las 8.26 de la Argentina desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, impulsado por un cohete Falcon Heavy de SpaceX.

La misión completó con éxito sus primeras etapas críticas. Después del lanzamiento, los propulsores laterales del cohete regresaron a la Tierra y aterrizaron en Cabo Cañaveral, mientras que la etapa central continuó su recorrido para colocar al telescopio en la trayectoria prevista.

Roman se separó del vehículo unos 31 minutos después del despegue, desplegó sus paneles solares y estableció comunicación con las estaciones terrestres. De esa manera, comenzó a producir la energía necesaria para mantener sus sistemas activos durante el viaje.

El telescopio se dirige hacia el punto de Lagrange L2, una región situada aproximadamente a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, donde también opera el James Webb. La interacción gravitatoria del Sol y nuestro planeta le permitirá mantener una órbita estable y contar con condiciones térmicas adecuadas para sus observaciones infrarrojas.

Una mirada panorámica sobre el espacio

El Nancy Grace Roman cuenta con un espejo principal de 2,4 metros de diámetro, el mismo tamaño que utiliza el Hubble. Sin embargo, su cámara de 300 megapíxeles posee un campo de visión al menos 100 veces mayor, una característica que le permitirá observar extensas regiones del cielo sin perder resolución.

Esa capacidad marcará una de las principales diferencias con los telescopios que actualmente trabajan fuera de la atmósfera. Según informó Associated Press, Roman podrá relevar en un mes una porción del universo que al Hubble le demandaría alrededor de un siglo.

Durante sus primeros cinco años de operaciones, el observatorio analizará miles de millones de galaxias y ayudará a elaborar un mapa tridimensional del universo. Los científicos utilizarán esa información para reconstruir la evolución del cosmos y medir cómo cambió su expansión a lo largo de miles de millones de años.

El telescopio también estudiará la materia oscura mediante las deformaciones que la gravedad provoca en la luz procedente de galaxias lejanas. A su vez, registrará supernovas y otros fenómenos astronómicos para investigar la energía oscura, asociada con la aceleración de la expansión del universo.

La búsqueda de planetas fuera del sistema solar

Otro de los objetivos centrales de Roman será localizar exoplanetas, es decir, mundos que orbitan estrellas diferentes al Sol. Para cumplir esa tarea, observará alrededor de 200 millones de estrellas ubicadas hacia el centro de la Vía Láctea.

El instrumento buscará pequeñas variaciones en el brillo de las estrellas mediante la técnica de microlente gravitacional. El fenómeno ocurre cuando un planeta u otro cuerpo pasa delante de una estrella distante y su gravedad amplifica temporalmente la luz que llega hasta el telescopio.

La NASA prevé que este método permita descubrir miles de planetas, incluidos cuerpos que orbitan a grandes distancias de sus estrellas y mundos errantes que recorren la galaxia sin estar vinculados a un astro. La información también servirá para determinar qué clases de sistemas planetarios existen y con qué frecuencia aparecen configuraciones similares a la del sistema solar.

Además de su cámara de campo amplio, Roman lleva un coronógrafo experimental capaz de bloquear el resplandor de algunas estrellas. Esa tecnología permitirá observar planetas gigantes y discos de polvo cercanos, además de preparar futuros instrumentos destinados al estudio directo de mundos más pequeños.

Como consignó TN, el astrónomo Diego Bagú destacó que el observatorio permitirá descubrir detalles de la galaxia y del espacio profundo, además de ampliar las investigaciones sobre la materia y la energía oscura.

Las primeras imágenes llegarán en 2027

El lanzamiento puso en marcha una etapa de calibración y puesta en servicio que se extenderá durante aproximadamente 90 días. Los controladores deberán desplegar la antena de alta ganancia y la cubierta de apertura, corregir la trayectoria y comprobar el funcionamiento de los instrumentos.

El coronógrafo será el primero en encenderse. Cerca de dos semanas más tarde, los técnicos activarán el Instrumento de Campo Amplio e iniciarán las pruebas necesarias para verificar la precisión y estabilidad del sistema.

La NASA espera difundir las primeras imágenes científicas a comienzos de 2027. Roman producirá alrededor de 1,4 terabytes de información sin procesar por día y pondrá los datos a disposición de la comunidad científica después de su procesamiento.

La misión demandó más de 15 años de diseño, construcción y ensayos, y tuvo un costo aproximado de 4.300 millones de dólares. El proyecto atravesó propuestas de recortes presupuestarios, pero el Congreso de Estados Unidos mantuvo su financiamiento y permitió completar la construcción.

El observatorio lleva el nombre de Nancy Grace Roman, la primera jefa de Astronomía de la NASA y una de las principales impulsoras de los telescopios espaciales. La misión inicial tendrá una duración de cinco años, aunque la agencia preparó al telescopio para extender su actividad durante otro período similar si conserva combustible y mantiene sus sistemas operativos.

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