Polémica en Perú por el rol de un empresario argentino

Un vínculo bajo la lupa entre Keiko Fujimori y un argentino

Keiko Fujimori junto al empresario argentino en un spa de Lima

NewsITe

Un empresario argentino quedó en el centro de una fuerte controversia política en Perú, luego de que se conocieran detalles de una relación calificada como “íntima” y reservada con la presidenta Keiko Fujimori. La difusión de imágenes de ambos en un exclusivo spa de Lima y el registro de ingresos por accesos privados a la sede de gobierno reavivaron el debate sobre la transparencia en el entorno presidencial.

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Se trata de Damián Valenzuela Mayer, inversor argentino que desde hace meses actúa como estrecho colaborador de Fujimori y que, según reveló el semanario peruano Hildebrandt en sus Trece, mantuvo encuentros fuera de agenda oficial con la jefa de Estado. Estos contactos, no informados en los registros públicos, generaron cuestionamientos de la oposición y de diversos sectores de la prensa, que advierten sobre la influencia de actores privados extranjeros en la toma de decisiones del Ejecutivo.

Ante el impacto político de las revelaciones, la propia Fujimori tuvo que salir a dar explicaciones. “Quiero confirmar que el día 11 de julio, efectivamente, antes de que yo asumiera la presidencia, acudí a la peluquería Tomyko”, señaló, en un intento por separar esa visita de sus funciones como mandataria. La presidenta también buscó desactivar las especulaciones sobre la naturaleza del vínculo con Valenzuela Mayer: “Hace tiempo me inventan relaciones, cuatro, cinco relaciones”, afirmó, insistiendo en que su único compromiso institucional es “con el Perú”.

Respaldos oficiales y dudas persistentes

En paralelo, el Gabinete peruano salió a respaldar la presencia del empresario en el entorno de Fuerza Popular, el espacio político que lidera Fujimori. El ministro de Desarrollo Agrario y Riego, Marco Vinelli, confirmó que Valenzuela Mayer participó activamente en la campaña presidencial, aunque el Gobierno aún no aclaró si ocupa algún cargo formal, si percibe remuneración del Estado o bajo qué figura fue invitado a actos y reuniones oficiales.

La defensa legal del empresario difundió una carta en la que sostiene que su cliente no registra condenas judiciales y que “ninguno de los procedimientos judiciales citados en el semanario corresponde a un proceso de naturaleza penal”. Pese a ello, el caso se instaló con fuerza en el debate público peruano, que sigue con atención el rol de asesores informales y colaboradores externos en la nueva administración.

  • La oposición reclama precisiones sobre la función real de Valenzuela Mayer en el gobierno.
  • Organizaciones civiles exigen mayor transparencia en las reuniones privadas de la mandataria.
  • El Ejecutivo insiste en que no hubo irregularidades ni incompatibilidades legales.

“Mi único compromiso institucional es con el Perú”, remarcó Keiko Fujimori al intentar despejar las sospechas sobre su vínculo con el empresario argentino.

Mientras se esperan nuevas definiciones oficiales, la controversia puso nuevamente en primer plano las discusiones sobre ética pública y rendición de cuentas en la política peruana, con especial atención al papel que desempeñan empresarios y asesores extranjeros en la esfera del poder.

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