Antecedente clave del FIFA Gate complica a la cúpula de la AFA

NewsITe
El histórico escándalo de corrupción conocido como FIFA Gate vuelve a tener derivaciones para el fútbol argentino. Dos empresarios locales del marketing deportivo, Hugo Jinkis y su hijo Mariano, admitieron ante la Justicia de Nueva York haber pagado sobornos a dirigentes del fútbol internacional para asegurarse contratos millonarios de derechos de televisión. El acuerdo alcanzado con la fiscalía estadounidense les permitirá evitar ir a juicio, pero refuerza el andamiaje probatorio de una causa que hoy mira con atención a la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Los Jinkis habían sido procesados tras la investigación iniciada en 2015 por las autoridades de Estados Unidos, que dejó al descubierto una red de coimas y fraudes en la FIFA y alcanzó también a la Conmebol y la Concacaf. Su confesión se suma a la del ex gerente de Torneos y Competencias (TyC) Alejandro Burzaco, otro actor central que colaboró con la Justicia norteamericana y describió el funcionamiento de un sistema de retornos ligado a la venta de derechos de TV y marketing deportivo.
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Ese entramado se convirtió ahora en un antecedente directo para el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, y su tesorero, Pablo Toviggino, investigados en la Justicia de Miami por presunto lavado de dinero. La pesquisa apunta a operaciones canalizadas a través de la firma TourProDEnter, vinculada al productor y empresario del fútbol Javier Faroni, a partir de una denuncia presentada por el también empresario del sector Guillermo Tofoni.
El rol de Leandro Petersen y la causa en Miami
Según pudo saber Noticias Argentinas, la Corte del distrito sur de Florida espera la declaración como testigo de Leandro Petersen, ex gerente de Comercialización de la AFA. Su testimonio es considerado clave para reconstruir la ruta de los contratos, los intermediarios y los eventuales movimientos de fondos que motivaron la denuncia por lavado en territorio estadounidense.
Petersen, de acuerdo con fuentes judiciales citadas por el diario Clarín, estaría negociando un acuerdo para evitar ser imputado penalmente en Estados Unidos. En ese marco, el caso de los Jinkis aparece como un “modelo” de salida: una colaboración amplia con la fiscalía, reconocimiento de responsabilidades y aceptación de fuertes sanciones económicas para morigerar las consecuencias judiciales.
Cómo impactó el FIFA Gate en el mapa del fútbol mundial
La causa que estalló en 2015 incluyó la detención de altos dirigentes en Zúrich, en la previa de un congreso de la FIFA, y derivó en una cascada de acusaciones, condenas y acuerdos de culpabilidad que reconfiguraron la dirigencia del fútbol global. Ex presidentes de federaciones, miembros de comités ejecutivos y empresarios del negocio deportivo quedaron bajo la lupa por el cobro de coimas ligadas a la asignación de sedes de torneos y los derechos de TV.
En el caso particular de los Jinkis, la Justicia estadounidense retirará los cargos de fraude como parte de un acuerdo de procesamiento diferido. A cambio, padre e hijo admitieron haber integrado un esquema para defraudar a la FIFA, la Concacaf y la Conmebol, y aceptaron la confiscación de 50 millones de dólares. Documentos judiciales dan cuenta de pagos por decenas de millones de dólares en sobornos a dirigentes que decidían sobre la adjudicación de contratos.
“El antecedente Jinkis-Burzaco marca el camino de lo que podría ocurrir con otros dirigentes y empresarios si avanzan las investigaciones sobre lavado de dinero en el fútbol”, señalan fuentes judiciales consultadas.
Con la causa de Miami en desarrollo y la Justicia norteamericana atenta a nuevas colaboraciones, el fútbol argentino vuelve a quedar bajo observación internacional. El desenlace de las negociaciones de Petersen y el avance de la investigación sobre Tapia y Toviggino serán seguidos de cerca tanto en los tribunales de Estados Unidos como en los despachos dirigenciales de la AFA.

