El monarca tenía 89 años y falleció este viernes en el Hospital Nacional de Oslo, donde permanecía internado. Su hijo, Haakon VIII, asumió automáticamente como nuevo rey de Noruega.

El rey Harald V de Noruega murió este viernes a los 89 años en el Hospital Nacional de Oslo, donde permanecía internado desde el 17 de agosto. Su fallecimiento puso fin a un reinado de más de tres décadas y dio paso a una sucesión inmediata. Su hijo Haakon, de 53 años, se convirtió en el nuevo monarca del país.
Harald había llegado al trono en 1991, tras la muerte de su padre, Olav V. Durante sus 35 años como rey atravesó una etapa de importantes transformaciones para Noruega y se convirtió en una de las figuras más reconocidas de la monarquía escandinava. Hasta su muerte era el monarca en ejercicio de mayor edad de Europa.
Una vida marcada por la guerra y la permanencia en el trono
Harald nació en 1937 en Asker, cerca de Oslo, y fue el primer príncipe noruego nacido en el país en varios siglos. Su infancia estuvo marcada por la Segunda Guerra Mundial. Tenía tres años cuando la Alemania nazi invadió Noruega, por lo que su madre huyó con él y sus hermanas primero a Suecia y luego a Estados Unidos. Mientras tanto, su padre y su abuelo se instalaron en el Reino Unido junto con el Gobierno noruego en el exilio.
La familia real regresó a Noruega en 1945, después del final de la guerra. Harald continuó su formación en escuelas públicas, pasó por la academia militar y posteriormente estudió en la Universidad de Oxford.
Además de su actividad institucional, mantuvo durante toda su vida un fuerte vínculo con el deporte, especialmente con la navegación. Participó en distintas ediciones de los Juegos Olímpicos y en 1987 obtuvo junto a su tripulación el título mundial de vela.
Durante su reinado, Harald debió atravesar distintos problemas de salud y períodos de internación. En los últimos años, su hijo Haakon había asumido en varias oportunidades las funciones de regente debido a las dificultades de su padre para ejercer sus tareas oficiales.
La muerte de Harald activó de manera automática la sucesión. Haakon asumió como Haakon VIII y quedó al frente de una monarquía cuyo papel es principalmente representativo dentro de una democracia parlamentaria. El nuevo rey había ejercido durante años como heredero y ya tenía experiencia en la representación de la Corona.
Con su llegada al trono comienza una nueva etapa para la Casa Real noruega. La sucesión mantiene la línea de la dinastía iniciada con Haakon VII, quien asumió después de la disolución de la unión entre Suecia y Noruega en 1905. A partir de ahora, la hija mayor de Haakon, Ingrid Alexandra, de 22 años, pasa a ocupar el lugar de heredera al trono.

