Tensión en el Mar de China Meridional y críticas a la remilitarización japonesa

NewsITe
China volvió a elevar el tono en el Mar de China Meridional y reclamó formalmente a Filipinas que retire un buque que, según Beijing, permanece “encallado ilegalmente” en el arrecife Ren’ai Jiao, en la disputada región de Nansha Qundao. El pedido se enmarca en una escalada de tensiones en esa vía marítima estratégica, clave para el comercio global y foco permanente de disputa territorial.
El vocero del Ministerio de Defensa chino, Zhang Xiaogang, sostuvo en conferencia de prensa que el buque filipino BRP Sierra Madre (LT-57) permanece en la zona bajo el argumento de necesidades humanitarias, pero que Manila habría intentado aprovechar las misiones de reabastecimiento para introducir “material de apoyo” con el objetivo de anclar de manera permanente la nave y consolidar presencia en el arrecife.
Zhang recordó que, según la posición oficial de Beijing, Ren’ai Jiao forma parte de Nansha Qundao y, por lo tanto, del territorio chino. Afirmó que ambos países alcanzaron en el pasado un entendimiento provisional que permitía el reabastecimiento de productos básicos por razones humanitarias, pero aclaró que China no aceptará el envío de materiales de construcción ni la instalación de estructuras fijas que puedan considerarse un puesto avanzado filipino en el lugar.
Advertencia a Filipinas y llamado al cumplimiento de acuerdos
El portavoz de Defensa advirtió que China tomará “medidas de conformidad con la ley” para impedir cualquier intento de reforzar la presencia militar filipina en Ren’ai Jiao. En ese marco, reafirmó que Beijing seguirá “comprometido con la salvaguarda de su soberanía territorial y de sus derechos e intereses marítimos”, al tiempo que dijo defender la paz y la estabilidad en el Mar de China Meridional.
La disputa se inscribe en un contexto más amplio de tensiones con varios países del Sudeste Asiático, que cuestionan las extensas reclamaciones marítimas de China. Filipinas, respaldada en distintos momentos por Estados Unidos y otros aliados, sostiene que sus operaciones se ajustan al derecho internacional y a fallos arbitrales sobre la zona.
Críticas a la agenda militar de Japón
En paralelo al reclamo a Filipinas, Zhang apuntó contra Japón y cuestionó lo que describió como una “peligrosa agenda” impulsada por sectores de derecha en ese país. Mencionó la expansión prevista del Ministerio de Defensa japonés, los planes para equipar vehículos submarinos no tripulados con misiles de largo alcance y un acuerdo con Australia para probar un misil hipersónico en territorio australiano.
- China acusa a Japón de acelerar un proceso de “remilitarización”.
- Cuestiona la adquisición de capacidades ofensivas pese a su constitución pacifista.
- Alerta por un eventual impacto desestabilizador en la región Asia-Pacífico.
“Como potencia belicista y agresiva en el pasado, Japón nunca ha reflexionado genuamente sobre sus crímenes históricos. Si se le permitiera rearmarse y convertirse en un ‘Estado con capacidad bélica’, sería muy posible que se repitiera la trágica historia”, advirtió Zhang.
Según el portavoz, la comunidad internacional debería actuar con firmeza para contener lo que definió como “neomilitarismo japonés” y preservar la paz regional. Japón, por su parte, justifica la modernización de sus Fuerzas de Autodefensa en un entorno de seguridad cada vez más complejo, marcado precisamente por el ascenso chino y las tensiones en el Mar de China Meridional y en el estrecho de Taiwán.
Alianza estratégica con Indonesia y rol del Sur Global
En contraste con las críticas a Filipinas y Japón, Zhang destacó la cooperación en defensa entre China e Indonesia. Señaló que ambos países buscan profundizar la coordinación militar “desde una perspectiva estratégica”, con énfasis en el intercambio de tecnología y equipamiento, ejercicios combinados, entrenamiento de personal y refuerzo de la seguridad marítima.
Beijing considera que ese vínculo se convirtió en un ejemplo de un nuevo modelo de cooperación en defensa entre las naciones del Sur Global y los principales países en desarrollo, al aportar lo que define como “más estabilidad y elementos constructivos” en un escenario internacional marcado por la incertidumbre y la competencia entre potencias.
Para China, la combinación de advertencias a Manila y Tokio, junto con el acercamiento a socios como Indonesia, forma parte de una misma estrategia: consolidar su influencia regional, defender sus reclamaciones marítimas y proyectarse como actor central en el diseño del orden de seguridad en Asia-Pacífico.

