El gobernador de Salta analiza el escenario político y electoral

NewsITe
El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, trazó un crudo diagnóstico del clima social y político del país y advirtió que “nadie tiene el voto asegurado” de cara a las próximas elecciones presidenciales. En diálogo con periodistas de medios nacionales, tras la inauguración del nuevo Aeropuerto Internacional de Salta, el mandatario planteó la necesidad de construir una alternativa basada en el consenso entre gobernadores y en el sentido común.
Sáenz remarcó que, mientras la dirigencia discute reglas electorales o disputas ideológicas, la ciudadanía está concentrada en llegar a fin de mes. “A la gente no le importa si hay Ley de Lemas o ley de financiamiento; le importa cómo paga el colegio de los chicos, la tarjeta, los medicamentos”, sostuvo, al describir una realidad atravesada por tarifas en alza, pérdida de cobertura médica y salarios que no alcanzan.
En ese marco, el gobernador salteño reclamó dejar de lado los extremos y apuntó contra la “retórica fundamentalista de un lado y del otro”, a la que responsabilizó por desalentar inversiones y generar desconfianza. Planteó que la salida pasa por fortalecer la microeconomía, “poner plata en el bolsillo de la gente” y recuperar la previsibilidad para que tanto empresarios nacionales como extranjeros vuelvan a apostar por la Argentina.
Críticas a la mirada macroeconómica del Gobierno
Al analizar la gestión de Javier Milei, Sáenz reconoció como aspectos positivos la baja de la inflación y la búsqueda del equilibrio fiscal, pero señaló que el Gobierno está “muy enfocado en la macro” y descuida el impacto cotidiano sobre la población. Citó a Aristóteles para hablar del “justo medio” y cuestionó que el debate público quede atrapado entre la doctrina de Marx y la de Adam Smith, mientras la sociedad demanda soluciones concretas.
“A la gente no le importa si es comunista, liberal o peronista; quiere resolver sus problemas”, afirmó. En esa línea, insistió en la necesidad de recuperar la humildad en la política, escuchar todas las voces y admitir errores. Definido como un “gobernador dialoguista”, explicó que acompaña las iniciativas que considera beneficiosas, pero se planta cuando entiende que pueden perjudicar a los salteños.
Oposición difusa y búsqueda de consenso federal
Sáenz también puso el foco en la fragilidad del sistema de partidos y en la falta de una oposición clara. “No sé quién es hoy la oposición”, admitió, al recordar que buena parte del electorado votó contra el gobierno anterior, pero tampoco está conforme con la situación actual. Según su análisis, la ciudadanía ya no se identifica tanto con sellos partidarios, sino con figuras individuales que le inspiran confianza.
- Planteó que el próximo liderazgo podría surgir de un dirigente con “sentido común, criterio y empatía”, más allá de las etiquetas ideológicas.
- No descartó que esa figura sea un gobernador, elegido mediante un proceso de consenso federal y eventualmente definido en una interna abierta.
“Nadie tiene el voto seguro ni asegurado, y menos en un país que vive del hartazgo y la desesperanza”, remarcó Sáenz, al insistir en que la política debe volver a conectarse con la vida cotidiana de la gente.
De cara al calendario electoral, el mandatario pidió “desensillar hasta que aclare” y llamó a evitar personalismos. Propuso que los gobernadores acuerden una candidatura competitiva y con experiencia de gestión, frente a la tentación de apostar nuevamente por outsiders. A su entender, el futuro liderazgo nacional deberá surgir del equilibrio entre firmeza y diálogo, con la prioridad puesta en recomponer el tejido social y económico.

