La cotización oficial del dólar mayorista avanzó $3,50 este miércoles y llegó a los $1.515. El mercado detectó nuevas señales de intervención, mientras analiza si la mayor flexibilidad cambiaria permitirá aliviar las tasas de interés.

El dólar mayorista volvió a subir este miércoles, superó la barrera de los $1.500 y alcanzó un nuevo máximo nominal. La cotización avanzó $3,50 y operó en $1.515, pese a las señales de intervención oficial que continuaron apareciendo en el mercado.
El tipo de cambio quedó 23,83% por debajo del límite superior de la banda cambiaria, establecido para esta jornada en $1.874,22. El movimiento confirmó el cambio que comenzó a observarse al inicio de la semana, cuando el Gobierno dejó que la divisa atravesara un nivel que había funcionado como techo informal durante las ruedas anteriores.
La administración nacional había defendido esa referencia mediante operaciones en el mercado de futuros, la oferta de instrumentos atados al dólar y el manejo de la liquidez. Sin embargo, la estrategia también generó una fuerte tensión sobre las tasas de interés en pesos.
Parte de los operadores considera que una mayor flexibilidad cambiaria podría reducir esa presión y moderar la volatilidad de las tasas. Como contrapartida, el Gobierno debería aceptar un valor más elevado para la moneda estadounidense.
El mercado también sigue con atención el próximo cálculo del tipo de cambio que se utilizará para cancelar los instrumentos dólar linked con vencimiento a fin de mes. “Hay un fix de vencimiento grande de dólar linked, lo que podría explicar parte de la presión, veremos cómo sigue en las próximas jornadas”, señalaron operadores.
El Gobierno mantiene su presencia en el mercado
La superación de los $1.500 no significó que el Gobierno abandonara sus intervenciones. Los operadores detectaron una fuerte oferta de cobertura mediante instrumentos dólar linked, mientras que durante la semana pasada también observaron una mayor participación del Banco Central en el mercado de futuros.
Portfolio Personal Inversiones destacó el crecimiento del volumen negociado en la letra dólar linked de vencimiento más cercano. La D31G6 operó por 168 millones de dólares, más del doble de los 77 millones registrados el viernes.
La sociedad de bolsa indicó que el aumento “podría ser una señal de que el BCRA haya intervenido en el mercado secundario de instrumentos indexados”.
La Secretaría de Finanzas consiguió canjear recientemente el 34,12% de los títulos dólar linked que vencen el 31 de agosto. De esta manera, todavía deberá afrontar compromisos por aproximadamente 2.595 millones de dólares al cierre del mes.
Ese escenario mantiene la atención sobre la demanda de cobertura y las próximas decisiones oficiales. El comportamiento del tipo de cambio durante las siguientes ruedas también permitirá determinar si la ruptura de los $1.500 representa una flexibilización transitoria o un cambio más amplio dentro de la estrategia cambiaria.
El mercado busca un nuevo equilibrio entre el dólar y las tasas
La defensa del techo informal había reducido la cantidad de pesos disponibles dentro del sistema y llevó las tasas de corto plazo a valores que no se observaban desde febrero. Frente a esa situación, algunos analistas consideran que permitir un avance controlado del dólar podría descomprimir el mercado monetario.
Gabriel Caamaño, director de Outlier, sostuvo que, una vez “flexibilizado el techo ad hoc de $1.500”, “deberían aflojar la tasa en pesos y su volatilidad”.
Pablo Repetto, responsable de investigación de Aurum Valores, consideró que la suba constituye “una corrección relativamente normal”. También señaló que la cotización podría ubicarse en un nivel superior sin representar necesariamente una señal de alarma.
El economista Federico Glustein planteó que la dinámica cambiaria refleja la disyuntiva que enfrenta el Gobierno. Una de las alternativas consiste en mantener contenido el dólar para contribuir a la desaceleración de la inflación, mientras que la otra apunta a permitir tasas más bajas para favorecer la actividad económica.
José Ignacio Bano afirmó que, en el largo plazo, “lo razonable es que el dólar y la inflación vayan más o menos de la mano”. Además, advirtió sobre el riesgo de sostener durante un período prolongado un tipo de cambio nominal estable mientras los precios continúan aumentando.
Por el momento, el movimiento refleja una flexibilización de la estrategia oficial y no un retiro completo del mercado. El Gobierno mantiene la oferta de cobertura y la administración de la liquidez, pero dejó de defender rígidamente el nivel de $1.500.
La atención estará puesta ahora en cuánto puede avanzar el dólar sin aumentar la presión inflacionaria. El mercado también buscará comprobar si la mayor flexibilidad permite sostener una reducción de las tasas de interés en pesos.

