Un informe científico advirtió que las olas de calor marinas alcanzaron niveles históricos durante 2026. Cerca del 80% del Mediterráneo occidental atravesó episodios considerados severos.

Las olas de calor marinas alcanzaron niveles históricos durante 2026 en los océanos europeos y el mar Mediterráneo registra un aumento de temperatura que duplica el ritmo promedio mundial, según un informe elaborado por la red científica World Weather Attribution.
El estudio relacionó directamente el calentamiento de las aguas con las emisiones generadas por la actividad humana y la utilización de combustibles fósiles. Los investigadores combinaron observaciones de campo con modelos climáticos en cuatro zonas costeras para analizar la magnitud del fenómeno.
Los resultados indicaron que alrededor del 90% del golfo de Vizcaya y el 80% del Mediterráneo occidental estuvieron afectados por olas de calor marinas clasificadas como severas durante la temporada.
Los científicos señalaron que la extensión y la intensidad de esos episodios habrían sido considerablemente menores sin el aumento global de aproximadamente 1,4 °C atribuido a la actividad humana.
El Mediterráneo se calienta al doble del ritmo mundial
Claire Bergin, investigadora del instituto ICARUS de la Universidad de Maynooth, explicó que la influencia humana añadió cerca de 2 °C a la temperatura del Mediterráneo y más de 1,3 °C a los mares del oeste de Europa.
Este incremento provoca un estrés térmico persistente sobre los ecosistemas marinos y genera consecuencias tanto para las especies como para las actividades económicas vinculadas al mar.
Uno de los casos analizados se encuentra en la península ibérica. Ángel Borja, especialista del centro AZTI, advirtió sobre la vulnerabilidad que presenta la región ante el incremento de las temperaturas.
En el País Vasco, por ejemplo, el agua alcanzó los 25 °C a finales de junio y permaneció cerca de los 24 °C durante el verano. Históricamente, esos niveles térmicos se registraban recién hacia finales de agosto.
El impacto sobre la fauna y las pesquerías
Las consecuencias de las altas temperaturas ya alcanzan a diferentes ecosistemas. El calentamiento puede provocar mortalidad masiva de corales, esponjas y macroalgas, organismos que cumplen funciones fundamentales dentro de la cadena alimentaria marina.
El informe también advierte sobre las amenazas para especies de importancia comercial como el bacalao, la caballa, el abadejo, la vieira y la langosta. A ese escenario se suma la proliferación de especies invasoras favorecidas por las nuevas condiciones ambientales.
Las consecuencias no quedan limitadas al océano. El aumento de la temperatura del agua incrementa la humedad disponible en la atmósfera y puede elevar el riesgo de tormentas extremas en las regiones costeras.
Ante este panorama, los autores del estudio plantearon la necesidad de reducir de manera drástica las emisiones de gases de efecto invernadero. Advirtieron que una mayor frecuencia e intensidad de las olas de calor marinas podría superar la capacidad de adaptación tanto de las especies como de las comunidades que dependen económica y socialmente del mar.

