Diputados vota la adhesión al sistema internacional de patentes

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Tras meses de idas y vueltas dentro del Gobierno, la Cámara de Diputados se prepara para tratar este miércoles la adhesión de la Argentina al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT). El proyecto llega al recinto luego de un largo recorrido de negociaciones internas, presiones de la industria farmacéutica local y ajustes al texto original que ya había sido aprobado por el Senado en 1998.
La adhesión al PCT forma parte del paquete de compromisos asumidos por el Ejecutivo tras la firma del Acuerdo de Comercio e Inversiones Recíprocos con Estados Unidos, rubricado el 5 de febrero en Washington. A cambio de beneficios arancelarios, la Casa Rosada se comprometió a avanzar con rapidez en la adecuación legislativa, con un plazo inicial fijado para el 30 de abril, que finalmente no se cumplió.
En ese camino apareció el fuerte lobby de los laboratorios nacionales, nucleados en CILFA y Cooperala, que advirtieron sobre el impacto que podría tener el tratado en la producción local de medicamentos genéricos. Según sus planteos, tal como estaba redactado el capítulo II del acuerdo, se abría la puerta a que laboratorios multinacionales, especialmente estadounidenses, pudieran patentar con mayor facilidad en el país, dificultando o demorando el ingreso de genéricos más económicos al mercado interno.
Tensiones internas y freno legislativo
El Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, a cargo de Federico Sturzenegger, fue inicialmente el más reacio a modificar el texto o reservar el capítulo II. Desde esa cartera, y particularmente desde la secretaría liderada por Alejandro Cacace, se sostuvo que cambiar el proyecto implicaría reenviarlo al Senado, prolongando un trámite que ya llevaba décadas pendiente. También acusaron a los laboratorios nacionales de querer preservar “privilegios” y limitar la competencia.
La falta de coordinación entre Desregulación, Cancillería y el Ministerio de Economía terminó por trabar el avance del expediente. El plenario de comisiones previsto para el 14 de abril, en el que se iba a firmar el dictamen de mayoría, fue suspendido por decisión del titular de la Cámara baja, Martín Menem. A las diferencias internas se sumó la ausencia de unos 20 legisladores que se encontraban en Estados Unidos participando de un encuentro sobre inteligencia artificial en la Universidad de Harvard.
Recién el 12 de mayo, y tras semanas de negociaciones entre el ala más dura del Gobierno y los sectores considerados “dialoguistas”, se alcanzó un texto de consenso. La clave fue dejar en reserva el capítulo II del tratado, siguiendo el mismo esquema que aplicó Uruguay, hasta ahora el único país que adhirió de esa manera al PCT. De este modo, la Argentina ingresará al sistema internacional de patentes, pero conservará herramientas de control local sobre la evaluación técnica y el patentamiento de medicamentos.
El rol de Estados Unidos y el impulso final
Pese a contar con dictamen desde mayo, el tratamiento en Diputados volvió a demorarse por la falta de definición de la política arancelaria estadounidense hacia la Argentina. La administración de Donald Trump recién el 23 de julio fijó un arancel de importación del 10% para los productos argentinos, la tasa mínima entre los países de la región dentro del esquema global. Para la mayoría de las naciones alcanzadas se estableció un 12,5%, por lo que el país quedó en un tramo preferencial.
Con ese dato confirmado, el Ejecutivo retomó la presión para que la Cámara de Diputados avanzara con el PCT. Sin embargo, el Congreso ya había ingresado en el receso invernal, lo que postergó nuevamente el debate. A comienzos de agosto, la visita a Buenos Aires de la directora de Asuntos Jurídicos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), Loreto Bresky, sirvió para encarrilar definitivamente el tema. Durante sus reuniones con autoridades nacionales se ratificó el compromiso de llevar el dictamen al recinto en la siguiente sesión.
Si el proyecto obtiene la media sanción prevista, la iniciativa deberá regresar al Senado para que se convaliden los cambios introducidos —en particular, la reserva del capítulo II— y se complete así la sanción definitiva. De esta forma, se busca despejar las dudas de los laboratorios nacionales a la vez que se cumple con los compromisos asumidos en materia de comercio exterior.
Qué es el PCT y qué cambia para la Argentina
El Tratado de Cooperación en Materia de Patentes es un sistema internacional que hoy integran 158 países y que simplifica el registro de patentes a través de un formulario de solicitud unificado. Para investigadores, universidades y empresas argentinas, la adhesión abre la posibilidad de proteger con mayor facilidad sus desarrollos en múltiples mercados, facilitando la transferencia tecnológica y la eventual comercialización de productos en el exterior.
No obstante, el ingreso al PCT también supone riesgos para la industria local, en particular para el sector farmacéutico. La mayor fluidez para el patentamiento por parte de compañías extranjeras puede encarecer los tratamientos médicos y tensionar las finanzas del sistema de salud, al demorarse la entrada de versiones genéricas más accesibles. Este fue el principal argumento esgrimido por CILFA y Cooperala a la hora de reclamar resguardos específicos.
Con la decisión de mantener en reserva el capítulo II, el Gobierno intenta equilibrar los objetivos de apertura y desregulación con la necesidad de sostener la producción nacional de genéricos y garantizar el acceso a medicamentos a precios razonables. El debate que se dará en el recinto pondrá en juego ese delicado balance entre la integración al sistema global de patentes y la defensa de la capacidad industrial y sanitaria del país.

